domingo, 1 de noviembre de 2026

Obras Baldomero Rivodó

Félix Baldomero Rivodó Palomina (Sénior): 

Sus obras, escritos y aportaciones al estudio de la lengua castellana

Félix Baldomero Rivodó Palomina (Sénior) 

Una aproximación bibliográfica a la producción intelectual de un venezolano que dedicó buena parte de su vida al estudio del idioma.

ÍNDICE GENERAL

Contenido

Baldomero Rivodó Palomina (Sénior):1

Sus obras, escritos y aportaciones al estudio de la lengua castellana1

Introducción2

1. Sus primeras publicaciones sobre la lengua castellana2

1.1. Prontuario de la acentuación castellana (1872)2

1.2. Nociones de ortología castellana (1874)3

1.3. Tratado de los compuestos castellanos (1878)4

2. Sus obras lexicográficas5

2.1. Diccionario consultor o memorándum del escribiente (1888)5

2.2. Voces nuevas en la lengua castellana (1889)5

3. Entretenimientos gramaticales: la obra de mayor amplitud7

Tomo I (1890)8

Tomo II (1891)8

Tomo III (1891)9

Tomo IV (1891)9

Tomo V (1892)10

Tomo VI (1893)10

Tomo VII (1893)11

Tomo VIII (1902)11

4. Voces y locuciones de diversos idiomas europeos (1896)12

5. Entretenimientos filosóficos y literarios: repertorio de pensamientos propios y ajenos (1899)12

6. Sus escritos en revistas y periódicos13

6.1. El Vigía, La Guaira (1845)13

6.2. El Cojo Ilustrado14

6.3. La Opinión Nacional14

7. La valoración de otros investigadores sobre su obra14

7.1. Esteban T. Montoro del Arco: la importancia de las yuxtaposiciones15

7.2. Enrique Jiménez Ríos: Rivodó y la Real Academia Española15

7.3. Antonio Rifón Sánchez: el Tratado de los compuestos castellanos16

7.4. Marta Torres Martínez: las partículas compositivas16

8. Algunas consideraciones sobre sus aportaciones16

9. Conclusiones17

10. Una última observación: las distintas ediciones de sus obras18

Referencias documentales y bibliográficas19

Nota sobre la elaboración de este trabajo22

Observaciones documentales antes de publicarlo22

Introducción

Al revisar la trayectoria de Félix Baldomero Rivodó Palomina (Sénior), encontramos una producción intelectual que merece ser estudiada con mayor detenimiento. Su nombre aparece asociado a distintos tratados sobre la lengua castellana, obras de consulta, glosarios, estudios gramaticales y recopilaciones de pensamientos filosóficos y literarios.

No estamos, por tanto, ante un autor que se limitara a publicar un único trabajo sobre gramática. La bibliografía conocida permite observar una actividad prolongada, en la que fue abordando diferentes aspectos del idioma: la acentuación, la pronunciación, la formación de palabras, las expresiones compuestas, las locuciones, los vocablos nuevos, los extranjerismos y los venezolanismos.

Una característica que llama especialmente la atención es que sus primeras publicaciones lingüísticas aparecieron cuando ya había superado los cincuenta años. Según el estudio del investigador Esteban T. Montoro del Arco, Rivodó había dedicado buena parte de su vida al comercio y residido durante muchos años en La Guaira, donde también desarrolló actividad editorial y periodística. Su dedicación al estudio del castellano fue, por tanto, una vocación que adquirió especial intensidad en una etapa avanzada de su vida.[1] 

En esta investigación nos proponemos reunir las obras que conocemos publicadas a su nombre, describir sus contenidos, identificar las publicaciones periódicas con las que estuvo relacionado y revisar las opiniones que otros autores han expresado sobre su producción.

Debemos advertir que no todos los títulos han podido examinarse con el mismo grado de profundidad. En algunos casos contamos con ejemplares digitalizados o índices; en otros, con registros de bibliotecas y estudios especializados. Esta diferencia se hará constar cuando corresponda.

1. Sus primeras publicaciones sobre la lengua castellana

1.1. Prontuario de la acentuación castellana (1872)
Primera edición: Caracas, Venezuela, 1872.
Imprenta de I. Pumar, a cargo de J. M. Monasterios.

Esta obra figura entre las primeras publicaciones conocidas de Rivodó dedicadas específicamente al estudio del idioma castellano.

Por su título y naturaleza, el trabajo se ocupa de la acentuación de las palabras, un aspecto fundamental de la escritura y de la correcta representación de la lengua. La acentuación no constituye únicamente una cuestión ortográfica: permite distinguir palabras, orientar la pronunciación y evitar ambigüedades en la lectura.

La publicación tuvo una segunda edición en Caracas, en 1880, impresa por Antero Hermanos.[2] 

La existencia de esta segunda edición demuestra que el autor volvió sobre su trabajo y que consideró necesario mantenerlo disponible. Sin embargo, para determinar con precisión qué modificaciones introdujo entre ambas ediciones sería necesario cotejar los dos ejemplares.

Es importante no confundir esta obra con el posterior Tratado de la acentuación ortográfica, que aparece como uno de los estudios incluidos en sus Entretenimientos gramaticales.

1.2. Nociones de ortología castellana (1874)
Caracas, Imprenta Nacional, 1874.

La ortología estudia la pronunciación correcta de las palabras y los sonidos de una lengua. Se relaciona con la ortografía, pero no debe confundirse con ella: mientras esta última se ocupa de la escritura, la ortología atiende a la pronunciación y articulación.

En esta obra Rivodó reunió y comentó ideas de autores anteriores, entre ellos Andrés Bello y Mariano José Sicilia. Así lo señala la Biblioteca Virtual de la Filología Española (BVFE), que incluye la obra en su catálogo y confirma su edición caraqueña de 1874.[3] 

El contenido permite apreciar el interés de Rivodó por la pronunciación de los sonidos castellanos y por los usos que consideraba incorrectos. Un estudio posterior sobre la ortología recoge, por ejemplo, sus observaciones acerca de la confusión entre los sonidos representados por la ll y la y.

En la página 77 de la edición de 1874, Rivodó califica de vicio la pronunciación de la ll como y; y en la página 117 vuelve sobre la confusión entre ambos sonidos.[4] 

Estas observaciones muestran que su preocupación por el idioma no se limitaba a las reglas escritas. También le interesaba la manera en que las personas pronunciaban y articulaban las palabras.

Una precisión bibliográfica: en el estudio de Montoro del Arco aparece una referencia narrativa a unas Nociones de Ortografía fechadas en 1878. Sin embargo, la ficha de la BVFE y la referencia bibliográfica del mismo estudio identifican Nociones de ortología castellana como una publicación de 1874. Para esta investigación adoptamos 1874, que es el dato respaldado por el registro bibliográfico específico.[3][5] 

1.3. Tratado de los compuestos castellanos (1878)
Primera edición: Caracas, 1878.

Imprenta de vapor de La Opinión Nacional, por Fausto Teodoro de Aldrey.

Esta publicación constituye una de las obras más importantes de la producción lingüística de Rivodó y, posiblemente, una de las que mayor interés ha despertado entre los investigadores posteriores.

Su objeto principal es estudiar la formación de las palabras compuestas en castellano. Rivodó analiza cómo se combinan distintos elementos para formar nuevas palabras, prestando atención a las partículas compositivas, los prefijos, las raíces y las combinaciones de palabras simples.

El libro se organiza en cuatro secciones y catorce capítulos. En ellos se estudian las partículas compositivas, sus clases y reglas de combinación, las palabras compuestas formadas por elementos principales y, finalmente, un glosario alfabético de compuestos y sus variantes.[6] 

Una de las cuestiones más interesantes es que Rivodó no se limitó a estudiar palabras cuyos componentes aparecen unidos gráficamente. También comenzó a examinar combinaciones de varias palabras que, aunque se escribían separadas, podían funcionar como una unidad de significado.

Para comprender la importancia de esta distinción, podemos considerar ejemplos como mediodía y medio día. En el primer caso tenemos una palabra compuesta; en el segundo, una expresión que significa la mitad de un día. Rivodó observó que la unión o separación de los elementos podía producir diferencias de significado y de comportamiento gramatical.[7]

La obra tuvo una segunda edición en París, en 1883, corregida y aumentada, bajo el título Tratado de los compuestos castellanos. Parte primera: latino-castellana. Fue publicada por la Librería Universal Española de A. Roger y F. Chernovitz.[8] 

La segunda edición no fue una simple reproducción de la primera. Rivodó amplió especialmente el tratamiento de las llamadas yuxtaposiciones, una categoría que intentaba situar entre las palabras compuestas y las frases.

El propio autor reconocía que había encontrado poco escrito sobre el tema y que consideraba necesario desarrollarlo. Esta inquietud se convertiría en una de las líneas más importantes de sus posteriores Entretenimientos gramaticales.

La portada de las ediciones anunciaba una segunda parte dedicada a compuestos procedentes de otras lenguas antiguas y modernas. No obstante, los registros bibliográficos consultados no permiten confirmar que dicha segunda parte llegara a publicarse.[9] 

2. Sus obras lexicográficas

2.1. Diccionario consultor o memorándum del escribiente (1888)
París, Librería Española de Garnier Hermanos, 1888.

Esta publicación representa otro aspecto del trabajo de Rivodó: la elaboración de una obra de consulta destinada a quienes necesitaban resolver dudas relacionadas con el uso escrito del idioma.

El título permite identificar su orientación práctica. No se trata de un tratado dedicado exclusivamente a desarrollar una teoría gramatical, sino de una obra concebida como instrumento de consulta para el escribiente.

La Biblioteca Digital de Bogotá conserva el registro de un ejemplar procedente de la Biblioteca Nacional de Colombia. La ficha identifica la edición de París de 1888 y señala que incluye índice y erratas.[10] 

La obra también fue objeto de una mención bibliográfica en la Gaceta de Madrid del 17 de abril de 1888, dentro de los avisos relativos a publicaciones impresas en el extranjero.[11]

Por ahora, y mientras no se examine de manera sistemática el ejemplar completo, conviene no atribuirle un contenido más específico del que permiten comprobar el título y su registro bibliográfico.

2.2. Voces nuevas en la lengua castellana (1889)
París, Librería Española de Garnier Hermanos, 1889.

https://www.amazon.com.mx/Voces-Nuevas-Lengua-Castellana-Rectificaciones/dp/0666384835

Título completo:

Voces nuevas en la lengua castellana: glosario de voces, frases y acepciones usuales y que no constan en el Diccionario de la Academia, edición duodécima; admisión de extranjeras; rehabilitación de anticuadas; rectificaciones; acentuación prosódica; venezolanismos.

Esta es una de las obras que merece mayor atención dentro de la producción de Rivodó.

Desde su propio título se advierte que el autor no pretendía limitarse a recopilar palabras desconocidas. Su propósito era examinar el vocabulario utilizado en la práctica, incorporar expresiones que consideraba legítimas, revisar acepciones, recuperar palabras antiguas, admitir extranjerismos y registrar voces propias del español de Venezuela.

El ejemplar digitalizado por la Biblioteca Nacional de Colombia, disponible a través de la Biblioteca Digital de Bogotá, confirma la publicación parisina de 1889 y el título que incluye la referencia a la duodécima edición del Diccionario de la Academia.[12] 

Biblioteca Digital de Bogotá

El índice de la obra permite conocer la distribución de sus contenidos:

Glosario de voces y acepciones que el uso ha introducido y que faltan en el diccionario.

Voces y frases provenientes de idiomas extranjeros modernos.

Rehabilitación de voces anticuadas.

Rectificaciones.

Acento prosódico.

Venezolanismos.

Adiciones y correcciones.[13] 

La estructura es significativa. Rivodó aborda el idioma como una realidad viva, en la que aparecen palabras nuevas, se modifican los significados, se incorporan expresiones procedentes de otros idiomas y permanecen usos regionales que merecen ser estudiados.

En el prólogo de la obra se muestra crítico con quienes rechazan indiscriminadamente las palabras nuevas y con quienes descartan voces castizas por considerarlas anticuadas. Su posición defiende la capacidad de evolución del idioma y la necesidad de atender al uso real de las palabras.[14] 

Este planteamiento es particularmente interesante porque revela una preocupación que va más allá de la gramática normativa: la relación entre el uso cotidiano, la evolución del vocabulario y la autoridad de los diccionarios.

Los venezolanismos

Uno de los apartados de mayor interés para la historia lingüística venezolana es el dedicado a los venezolanismos.

La inclusión de este apartado demuestra que Rivodó consideraba importante registrar expresiones y vocablos utilizados en Venezuela, en lugar de limitarse a reproducir el vocabulario recogido por los diccionarios generales.

Es una contribución que merece estudiarse con detalle, pues permite acercarse a la forma en que se hablaba y escribía en Venezuela durante el siglo XIX.

Para valorar su alcance real será necesario analizar las entradas una por una, determinar cuáles son regionalismos, cuáles son acepciones particulares y cuáles corresponden a palabras compartidas con otras regiones hispanohablantes.

Rivodó y el Diccionario de la Real Academia Española

La relación entre Voces nuevas y el Diccionario de la Real Academia Española ha sido objeto de un estudio académico reciente.

En 2025, Enrique Jiménez Ríos publicó el artículo «Baldomero Rivodó y el Diccionario de la Real Academia Española», en la revista Semas, volumen 6, número 12, páginas 64-87.[15] 

El investigador analiza la postura de Rivodó ante la Academia, su crítica lexicográfica y sus propuestas relacionadas con la admisión de neologismos y préstamos.

El estudio sitúa a Voces nuevas dentro de un debate más amplio del siglo XIX: hasta qué punto los diccionarios debían conservar una actitud restrictiva frente a las novedades del idioma o reconocer las transformaciones que se producían en el uso de la lengua.

Es importante señalar que el artículo de Jiménez Ríos estudia precisamente esta relación. Para afirmar qué palabras concretas fueron incorporadas al diccionario académico gracias a Rivodó, sería necesario comprobar cada caso mediante el cotejo de las ediciones correspondientes y la documentación de la Academia. No debemos confundir la influencia general de una obra con la demostración de una contribución individual en cada entrada.

3. Entretenimientos gramaticales: la obra de mayor amplitud
París, Librería Española de Garnier Hermanos, 1890-1902.

 


https://www.rae.es/archivo-digital/entretenimientos-gramaticales-de-baldomero-rivodo

La colección Entretenimientos gramaticales constituye el proyecto editorial más extenso de Rivodó sobre la lengua castellana.

El título completo es:

Entretenimientos gramaticales. Colección de tratados y opúsculos sobre diferentes puntos relativos al idioma castellano.

La serie llegó a comprender ocho tomos. Los catálogos no coinciden completamente en las fechas: el estudio de Montoro del Arco sitúa la colección entre 1890 y 1902; la BVFE registra los ocho volúmenes entre 1891 y 1902; y el catálogo de ADABI describe siete tomos publicados entre 1890 y 1893.[16] 

La diferencia debe resolverse mediante la consulta de las portadas de cada volumen. Para esta descripción se conserva la organización temática de los ocho tomos que hemos reunido en la bibliografía de trabajo.

Tomo I (1890)

Materias principales:

I. Generalidades.

II. Confusión en las voces.

III. Propiedades de la frase.

IV. La letra H.

En este primer tomo Rivodó aborda cuestiones generales del idioma y problemas relacionados con el uso correcto de las palabras y de las frases.

La inclusión de la letra H como asunto independiente revela su interés por aspectos ortográficos que, aunque pudieran parecer menores, tenían importancia en la enseñanza y en la escritura.

El apartado sobre la confusión de voces resulta particularmente relevante, pues se relaciona con la necesidad de distinguir palabras de sonido o escritura semejante, pero de significado diferente.

Tomo II (1891)

Materias principales:

V. Diptongos y triptongos. Cuasi diptongos y cuasi triptongos.

VI. Tratado de la acentuación ortográfica.

VII. Figuras de dicción y figuras de prosodia.

VIII. Figuras de construcción. Frases pleonásticas.

Este volumen continúa el estudio de la pronunciación y la escritura, pero amplía el campo hacia fenómenos fonéticos, prosódicos y gramaticales.

El tratamiento de los diptongos y triptongos se relaciona con la combinación de vocales y su pronunciación. El estudio de la acentuación ortográfica complementa el trabajo que Rivodó había publicado en 1872.

Las figuras de dicción, de prosodia y de construcción permiten examinar las variaciones que se producen en la forma de las palabras y en la organización de las expresiones.

Por su parte, las frases pleonásticas se relacionan con expresiones en las que se repiten o refuerzan elementos de significado.

Tomo III (1891)

Materias principales:

X. Verbos castellanos.

XI. Géneros gramaticales.

XII. Diminutivos y variantes de nombres propios de persona.

XIII. Superlativos absolutos.

XIV. Voces de algunos animales.

Este tomo se adentra en distintas particularidades de la lengua.

El estudio de los verbos castellanos y de los géneros gramaticales se relaciona con la estructura y el funcionamiento de las palabras.

También resulta interesante el apartado sobre diminutivos y variantes de nombres propios de persona, pues recoge formas de uso que no siempre reciben atención en los tratados gramaticales tradicionales.

El apartado dedicado a las voces de algunos animales amplía el repertorio hacia expresiones que forman parte del vocabulario cotidiano.

Tomo IV (1891)

Materias principales:

XV. Varios giros y locuciones.

XVI. Yuxtaposiciones. Combinaciones que ofrecen alguna particularidad.

XVII. Números gramaticales de los nombres.

Este tomo tiene una importancia especial para comprender la evolución del pensamiento de Rivodó sobre la formación de palabras y las expresiones compuestas.

En particular, el estudio de las yuxtaposiciones representa la continuación de una preocupación que ya había aparecido en el Tratado de los compuestos castellanos.

El investigador Esteban T. Montoro del Arco dedica una parte importante de su artículo de 2021 al denominado «Entretenimiento décimo sexto», incluido en este volumen.

Según su análisis, Rivodó fue desarrollando progresivamente una clasificación de las combinaciones de palabras, distinguiendo los compuestos, las yuxtaposiciones y las frases o locuciones.[17] 

El propio Rivodó reconocía que había encontrado poco material publicado en castellano sobre las yuxtaposiciones y que consideraba necesario desarrollar el asunto.

Esto demuestra que no estaba simplemente repitiendo reglas gramaticales, sino que intentaba organizar y explicar fenómenos que, a su juicio, no habían recibido suficiente atención.

Tomo V (1892)

Materia principal:

XVIII. Nociones de ortología castellana.

Este tomo incorpora nuevamente el estudio de la pronunciación correcta del idioma.

Su presencia dentro de la colección permite observar que Rivodó retomó y reorganizó una materia que ya había tratado en una publicación independiente de 1874.

No debemos considerar automáticamente que se trata de una reproducción idéntica. Para determinar si el contenido fue corregido, ampliado o reorganizado, es necesario comparar ambos ejemplares.

Tomo VI (1893)

Materia principal:


XIX. Nombres geográficos.

Este volumen está dedicado a los nombres de lugares y a sus particularidades lingüísticas.

El estudio de los nombres geográficos tiene interés tanto gramatical como lexicográfico, pues permite examinar la formación, escritura y uso de denominaciones de ciudades, regiones y otros espacios geográficos.

El asunto se relaciona también con el interés de Rivodó por los nombres compuestos, que ya había tratado en su Tratado de los compuestos castellanos.

Tomo VII (1893)

Materia principal:

XX. Nombres personales.

Este tomo continúa la línea de estudio de los nombres propios, pero centrado en los nombres de personas.

La materia tiene relación con la onomástica, disciplina que estudia los nombres propios, sus formas, orígenes y particularidades.

Su inclusión en una colección gramatical demuestra la amplitud de los temas que Rivodó consideraba relacionados con el conocimiento del idioma.

Tomo VIII (1902)

Materia principal:

XXI. Voces y locuciones de diversos idiomas europeos cuyo uso se ha generalizado en todos los pueblos cultos.

XXII. Títulos de soberanos y jefes de estados

XXIII. Curiosidades filológicas

XXIV. Verbos defectivos

XXV. Puntos sueltos rezagados

El último tomo de la colección aparece registrado en 1902 y se conserva identificado en la BVFE mediante un ejemplar de la Universidad de Stanford.[18] 

El tema es especialmente interesante porque amplía la mirada de Rivodó hacia expresiones procedentes de otros idiomas europeos que habían pasado a formar parte del uso habitual de las sociedades cultas.

La obra permite apreciar que su interés por el castellano no significaba ignorar la influencia de otras lenguas. Por el contrario, el autor consideraba necesario estudiar los vocablos y locuciones extranjeras que circulaban en el idioma.

Una observación sobre los ocho tomos

La colección no debe entenderse como una serie de textos independientes sin relación entre sí.

Al observar sus materias, encontramos una continuidad temática: pronunciación, ortografía, composición, locuciones, nombres propios, nombres geográficos y vocabulario de procedencia extranjera.

En particular, el estudio de las yuxtaposiciones permite reconocer una evolución intelectual que ha sido destacada por investigadores contemporáneos.

Es precisamente en esta colección donde algunas de las ideas que Rivodó había presentado inicialmente de manera dispersa alcanzaron un tratamiento más desarrollado.

4. Voces y locuciones de diversos idiomas europeos (1896)
Tipografía El Cojo, 1896.

Una publicación independiente que posteriormente formó parte de Entretenimientos gramaticales.

Esta obra tiene una particularidad bibliográfica que merece destacarse. Fue publicada originalmente en 1896 como un opúsculo independiente de 104 páginas, impreso por Tipografía El Cojo, en Caracas. El registro de Google Books, cuyo ejemplar original procede de la University of Colorado Boulder, identifica expresamente a Baldomero Rivodó como autor y confirma tanto el año como la imprenta y la extensión de la publicación.[19]

Posteriormente, este trabajo fue incorporado a su colección Entretenimientos gramaticales, editada en París por la Librería Española de Garnier Hermanos. En el tomo octavo, publicado en 1902, aparece como Entretenimiento vigésimo primero, bajo el título Voces y locuciones de diversos idiomas europeos cuyo uso se ha generalizado en todos los pueblos cultos.[20]

La descripción de la Real Academia Española confirma esta inclusión y registra el tomo octavo con una extensión de 228 páginas.[21]

La existencia de ambas publicaciones permite apreciar cómo Rivodó fue reuniendo y reorganizando sus trabajos para darles cabida dentro de una colección de mayor amplitud. No obstante, para establecer si el texto de 1896 fue reproducido íntegramente o si recibió modificaciones en 1902, será necesario comparar ambos ejemplares.

El contenido de esta obra resulta particularmente interesante porque aborda palabras y expresiones procedentes de diferentes idiomas europeos que habían pasado a utilizarse en el castellano. El índice digitalizado permite observar términos de procedencia francesa, inglesa, italiana y alemana, así como expresiones relacionadas con la gastronomía, la música, la vida social y otros ámbitos de la cultura.[22]

Este trabajo constituye una muestra del interés de Rivodó por estudiar la incorporación de voces extranjeras al idioma y por explicar su significado, pronunciación y adaptación al uso castellano.

5. Entretenimientos filosóficos y literarios: repertorio de pensamientos propios y ajenos (1899)
Primera edición: Caracas, Tipografía Herrera Irigoyen & Cía., 1899.

Esta publicación permite conocer otra faceta de Baldomero Rivodó, distinta de sus estudios gramaticales.

El libro reúne pensamientos, reflexiones y observaciones de carácter filosófico y literario. El subtítulo, Repertorio de pensamientos propios y ajenos, indica que no todo el material debe considerarse necesariamente de creación original del autor.

Este detalle es fundamental para estudiar correctamente la obra. Rivodó reunió pensamientos propios y de otros autores, por lo que corresponde distinguir entre sus reflexiones personales y las citas o ideas tomadas de terceros.

La publicación tuvo una segunda edición corregida y aumentada en 1902, según la referencia bibliográfica que hemos reunido para esta investigación.[23]

El libro incluye reflexiones sobre la conducta humana, la moral, el conocimiento, la honradez, el lenguaje y la sociedad.

Entre los pensamientos atribuidos a Rivodó se encuentra una frase que expresa de manera directa su preocupación por el idioma:

«Nada enaltece más a un pueblo, que poseer correctamente su idioma nativo».[24]

Esta idea resulta especialmente significativa si la relacionamos con sus trabajos gramaticales y lexicográficos. Para Rivodó, el conocimiento y el uso correcto de la lengua no eran asuntos secundarios, sino elementos vinculados con la cultura y el desarrollo de un pueblo.

6. Sus escritos en revistas y periódicos

6.1. El Vigía, La Guaira (1845)

La actividad periodística de Baldomero Rivodó aparece documentada desde una etapa temprana de su vida.

La Fundación Empresas Polar señala que El Vigía, publicado en La Guaira en 1845, fue editado por Baldomero Rivodó e Isaac Pardo, quienes fueron sus primeros directores.[25] 

El estudio de Montoro del Arco también indica que Rivodó fundó la primera imprenta de la localidad, la Imprenta Guaireña, donde publicó el periódico y del que fue redactor.[26] 

Este dato tiene especial relevancia porque demuestra que su relación con la escritura y la publicación de textos comenzó mucho antes de sus tratados lingüísticos.

No obstante, debemos distinguir entre haber sido editor, director o redactor de un periódico y ser autor de cada uno de sus artículos. Para identificar sus escritos individuales es necesario localizar los ejemplares originales y comprobar las firmas o atribuciones correspondientes.

6.2. El Cojo Ilustrado

Otra publicación relacionada con la producción literaria de Rivodó es la revista venezolana El Cojo Ilustrado.

De acuerdo con una referencia bibliográfica atribuida a Jesús Semprum, parte de los pensamientos reunidos posteriormente en Entretenimientos filosóficos y literarios habría aparecido en esta revista, en algunos casos sin el nombre del autor.

La relación menciona los siguientes números:

Año V, número 100, 15 de febrero de 1896.

Año V, número 102, 15 de marzo de 1896.

Año V, número 113, 1 de septiembre de 1896.

Año V, número 115, 1 de octubre de 1896.

Año VIII, número 170, 15 de enero de 1899.[25]

Esta información resulta de interés porque permitiría reconstruir la circulación de los pensamientos antes de su recopilación en forma de libro.

Sin embargo, la referencia que hemos localizado es indirecta: aparece reproducida en un documento que cita a Jesús Semprum. Por ello, antes de atribuir definitivamente cada texto a Rivodó, debemos cotejar los números originales de El Cojo Ilustrado.

6.3. La Opinión Nacional

La relación de Rivodó con La Opinión Nacional está documentada a través de la publicación de su Tratado de los compuestos castellanos en la imprenta de vapor del periódico, por Fausto Teodoro de Aldrey, en 1878.[27] 

Esto confirma una relación editorial con el establecimiento de impresión, pero no demuestra por sí solo que Rivodó publicara artículos en las páginas del periódico.

Para incorporar colaboraciones periodísticas específicas será necesario localizar los números correspondientes y comprobar su autoría.

7. La valoración de otros investigadores sobre su obra

El trabajo de Baldomero Rivodó no ha pasado completamente inadvertido para la historiografía lingüística. En años recientes algunos investigadores han vuelto sobre sus publicaciones y han destacado aspectos de su producción que merecen ser conocidos.

7.1. Esteban T. Montoro del Arco: la importancia de las yuxtaposiciones

Uno de los estudios más relevantes es el artículo de Esteban T. Montoro del Arco, publicado en 2021 en el Boletín de Filología, volumen 56, número 2, páginas 241-290.

Su título es:

La codificación de lo pluriverbal en la serie textual del gramático venezolano Baldomero Rivodó (1821-1915).[28] 

El investigador analiza especialmente la relación entre las dos ediciones del Tratado de los compuestos castellanos y el tomo IV de Entretenimientos gramaticales.

Su estudio destaca que Rivodó intentó clasificar expresiones formadas por varias palabras que no podían considerarse simplemente compuestos ni frases libres.

Para ello utilizó el concepto de yuxtaposición, que le permitió explorar una categoría intermedia entre las palabras unidas y las expresiones separadas.

Montoro del Arco considera que Rivodó realizó una contribución temprana a la formación de una teoría gramatical capaz de estudiar expresiones pluriverbales, particularmente las de naturaleza nominal.

También explica que su pensamiento combinó la tradición gramatical hispánica, representada por autores como Andrés Bello y Vicente Salvá, con ideas desarrolladas en Francia, entre ellas las de Arsène Darmesteter.[29]

El artículo no presenta a Rivodó como un autor cuyas propuestas estuvieran libres de dificultades. Por el contrario, señala vacilaciones y problemas en su clasificación. Pero reconoce la importancia de su esfuerzo por organizar fenómenos que la gramática tradicional no había tratado de manera sistemática.

Esta valoración es importante porque sitúa su trabajo dentro de la historia de la lingüística y no únicamente dentro de la bibliografía venezolana.

7.2. Enrique Jiménez Ríos: Rivodó y la Real Academia Española

En 2025, Enrique Jiménez Ríos publicó el estudio Baldomero Rivodó y el Diccionario de la Real Academia Española, en la revista Semas, volumen 6, número 12, páginas 64-87.[30] 

El artículo examina Voces nuevas en la lengua castellana y la posición de Rivodó frente al diccionario académico.

El investigador aborda el debate entre quienes defendían una postura conservadora ante la incorporación de nuevas voces y quienes consideraban necesario reconocer los cambios del idioma.

El trabajo de Rivodó es relevante dentro de esa discusión porque defendía la consideración de neologismos, préstamos, voces anticuadas y usos regionales.

Este estudio representa una aportación importante para comprender la dimensión lexicográfica de su obra y su relación con la tradición académica española.

7.3. Antonio Rifón Sánchez: el Tratado de los compuestos castellanos

Otro investigador que ha estudiado la obra de Rivodó es Antonio Rifón Sánchez.

Su trabajo, titulado «Rivodó y su Tratado de los compuestos castellanos (1883)», fue presentado en las actas del IV Congreso Internacional de la Sociedad Española de Historiografía Lingüística, publicadas en 2004, volumen II, páginas 1399-1406.[31] 

Este estudio se centra en la segunda edición del tratado y contribuye a la revisión de sus conceptos sobre la composición y la formación de palabras.

7.4. Marta Torres Martínez: las partículas compositivas

Marta Torres Martínez también ha estudiado aspectos de la obra de Rivodó.

En 2009 publicó «Sobre la unidad morfológica “partícula (compositiva)” en el Tratado de los compuestos castellanos (1878) de B. Rivodó», dentro de la obra colectiva Las ideas y realidades lingüísticas en los siglos XVIII y XIX, páginas 627-642.[32] 

Su investigación se concentra en el concepto de partícula compositiva y en la manera en que Rivodó organizó los elementos que intervienen en la formación de palabras.

La existencia de estos estudios demuestra que sus escritos siguen siendo objeto de análisis desde distintas perspectivas de la lingüística histórica.

8. Algunas consideraciones sobre sus aportaciones

Después de revisar las obras conocidas, podemos identificar varias líneas de trabajo que caracterizan la producción de Baldomero Rivodó.

Primera: la acentuación y la pronunciación. Desde sus primeras publicaciones se interesó por la correcta escritura y pronunciación de las palabras. El Prontuario de la acentuación castellana y las Nociones de ortología castellana muestran que estos asuntos fueron una preocupación temprana y sostenida.

Segunda: la formación de palabras. El Tratado de los compuestos castellanos revela su interés por explicar cómo se forman las palabras mediante la combinación de distintos elementos.

Tercera: las expresiones pluriverbales. Su estudio de las yuxtaposiciones constituye una de las líneas más destacadas por la investigación académica reciente. Rivodó intentó dar una explicación a combinaciones de palabras que no encajaban fácilmente en las categorías tradicionales.

Cuarta: la evolución del vocabulario. En Voces nuevas en la lengua castellana defendió la necesidad de estudiar los neologismos, los préstamos, las voces antiguas y las expresiones regionales.

Quinta: el registro del habla venezolana. La inclusión de los venezolanismos en una obra lexicográfica publicada en París constituye un aspecto de especial interés para la historia del español de Venezuela.

Sexta: la dimensión cultural y literaria. Sus Entretenimientos filosóficos y literarios muestran que su actividad intelectual no estuvo limitada a la gramática. También recopiló y difundió reflexiones sobre la conducta, el pensamiento y la sociedad.

9. Conclusiones

La revisión de la bibliografía de Baldomero Rivodó permite reconocer una producción escrita de considerable amplitud.

Sus publicaciones comenzaron con estudios sobre la acentuación y la ortología, continuaron con el análisis de la composición de palabras y se extendieron hacia la lexicografía, las expresiones regionales, las locuciones y los pensamientos filosóficos y literarios.

Uno de los aspectos que más llama la atención es la continuidad de su trabajo. No se limitó a publicar un tratado y abandonar el tema. Volvió sobre sus ideas, corrigió y amplió sus textos, y desarrolló algunos asuntos en publicaciones posteriores.

Esto se aprecia especialmente en la relación entre las dos ediciones del Tratado de los compuestos castellanos y el tomo IV de Entretenimientos gramaticales, donde el concepto de yuxtaposición adquirió un tratamiento más amplio.

Los estudios de Montoro del Arco, Jiménez Ríos, Rifón Sánchez y Torres Martínez permiten observar que la obra de Rivodó puede analizarse desde la historia de la gramática, la morfología, la fraseología y la lexicografía.

No obstante, todavía quedan aspectos por investigar. Es necesario localizar y examinar los ejemplares originales de sus publicaciones periódicas, comparar las distintas ediciones de sus libros y estudiar con mayor profundidad las entradas de Voces nuevas en la lengua castellana.

A nuestro juicio, la importancia de Baldomero Rivodó no reside únicamente en la cantidad de obras que publicó, sino en la variedad de problemas lingüísticos que decidió estudiar y en su voluntad de aportar explicaciones propias.

Su trayectoria demuestra que el interés por el conocimiento no tiene por qué estar limitado a una etapa determinada de la vida. Rivodó dedicó una parte importante de sus años maduros a estudiar, escribir y publicar sobre una materia que consideraba fundamental para la cultura: el idioma.

Por ello, creemos que su producción merece un lugar más visible dentro de la historia intelectual venezolana y de los estudios sobre la lengua castellana en América.

10. Una última observación: las distintas ediciones de sus obras

Al revisar la bibliografía de Rivodó encontramos que algunas de sus publicaciones tuvieron más de una edición o circularon en diferentes formatos.

Este aspecto merece atención porque permite apreciar la continuidad de su trabajo y la difusión que alcanzaron sus escritos.

En el caso de Prontuario de la acentuación castellana, conocemos una primera edición de 1872 y una segunda de 1880.

El Tratado de los compuestos castellanos tuvo una segunda edición, corregida y aumentada, en París, en 1883.

Entretenimientos filosóficos y literarios también tuvo una edición corregida y aumentada en 1902, además de registros posteriores de nuevas ediciones. Un anuncio editorial de El Cojo Ilustrado de 1909 lo identifica como tercera edición.[33] 

Por otra parte, Voces y locuciones de diversos idiomas europeos aparece registrada en 1896 y vuelve a figurar como contenido del tomo VIII de Entretenimientos gramaticales en 1902.

Estas diferencias deben tenerse presentes al elaborar un catálogo definitivo, para no confundir una nueva edición con una obra distinta.

Referencias documentales y bibliográficas

Las referencias siguientes corresponden a las fuentes utilizadas para elaborar este trabajo. Se distingue entre ejemplares originales o digitalizados, registros de bibliotecas, estudios académicos y fuentes secundarias.

[1] Montoro del Arco, Esteban T. (2021). «La codificación de lo pluriverbal en la serie textual del gramático venezolano Baldomero Rivodó (1821-1915)». Boletín de Filología, volumen 56, número 2, pp. 241-290. Universidad de Chile.
https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-93032021000200241&script=sci_arttext

[2] Montoro del Arco, Esteban T. (2021). Referencias bibliográficas de las obras de Baldomero Rivodó, incluidas en el estudio citado. Registra el Prontuario de acentuación castellana de 1872 y su segunda edición de 1880.

[3] Biblioteca Virtual de la Filología Española (BVFE). Nociones de ortología castellana. Registro bibliográfico: Caracas, Imprenta Nacional, 1874. Ejemplar identificado en la Biblioteca Nacional de Colombia, Fondo Cuervo.
https://www.bvfe.es/es/directorio-bibliografico-ortografia-ortologia-prosodia-metrica/prosodias/21385-nociones-de-ortologia-castellana.html

[4] Estudio sobre la ortología castellana que reproduce pasajes de Rivodó, Nociones de ortología castellana (1874), pp. 77 y 117.
https://loquens.revistas.csic.es/index.php/loquens/article/download/141/359

[5] Montoro del Arco, Esteban T. (2021). Estudio citado, introducción y referencias bibliográficas. Se señala la discrepancia entre la mención narrativa de Nociones de Ortografía y la referencia bibliográfica de Nociones de ortología castellana.

[6] Montoro del Arco, Esteban T. (2021). Estudio citado, apartado 3, sobre la organización de la primera edición del Tratado de los compuestos castellanos.

[7] Montoro del Arco, Esteban T. (2021). Estudio citado, análisis de la distinción entre compuestos, frases y yuxtaposiciones.

[8] Biblioteca Virtual de la Filología Española (BVFE). Tratado de los compuestos castellanos. Parte primera latino-castellana. Segunda edición, corregida y aumentada. París, Librería Universal Española de A. Roger y F. Chernovitz, 1883. Ejemplar de University of California Libraries, Berkeley.
https://www.bvfe.es/es/directorio-bibliografico-de-gramaticas-tratados-gramaticales-historia-de-la-lengua/22679-tratado-de-los-compuestos-castellanos-parte-primera-latino-castellana.html

[9] Biblioteca Virtual de la Filología Española (BVFE). Ficha biobibliográfica de Baldomero Rivodó (1821-1915).
https://www.bvfe.es/autor/10525-rivodo-baldomero.html

[10] Biblioteca Digital de Bogotá. Diccionario consultor o memorándum del escribiente, Baldomero Rivodó. París, Librería Española de Garnier Hermanos, 1888. Registro de la Biblioteca Nacional de Colombia.
https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2203082/

[11] Gaceta de Madrid, número 108, 17 de abril de 1888. Ministerio de Fomento, Dirección General de Instrucción Pública. Nota bibliográfica sobre obras impresas en el extranjero. Incluye el Diccionario consultor o Memorándum del escribiente, de Baldomero Rivodó, y señala su extensión de 262 páginas.
https://www.boe.es/gazeta/dias/1888/04/17/pdfs/GMD-1888-108.pdf

[12] Biblioteca Digital de Bogotá. Voces nuevas en la lengua castellana, Baldomero Rivodó. París, Garnier, 1889. Ejemplar digitalizado de la Biblioteca Nacional de Colombia.
https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2202715/

[13] Google Books. Voces nuevas en la lengua castellana, Baldomero Rivodó. Librería Española de Garnier Hermanos, 1889. Registro bibliográfico e índice de contenidos.
https://books.google.com/books?id=p5BNAAAAYAAJ

[14] Biblioteca Abierta Venezolana. Voces nuevas en la lengua castellana. Reproducción digital y presentación de la obra de Baldomero Rivodó.
https://bibav.org/books/voces-nuevas-en-la-rivodo-1889-29f6vt7h.html

[15] Jiménez Ríos, Enrique (2025). «Baldomero Rivodó y el Diccionario de la Real Academia Española». Semas, volumen 6, número 12, pp. 64-87. DOI: 10.61820/s.2683-3301.v6n12.182.
https://semas.uaq.mx/index.php/ojs/article/view/182

[16] Montoro del Arco (2021); Biblioteca Virtual de la Filología Española (BVFE), ficha de autor; y ADABI, catálogo de Entretenimientos gramaticales. Los registros presentan diferencias en las fechas y el número de volúmenes descritos.
https://www.adabi.org.mx/vufind/Record/1081165

[17] Montoro del Arco, Esteban T. (2021). Estudio citado, apartado dedicado al tomo IV de Entretenimientos gramaticales y al tratamiento de las yuxtaposiciones.

[18] Biblioteca Virtual de la Filología Española (BVFE). Entretenimientos gramaticales, tomo VIII, entretenimiento vigésimo primero. París, Garnier Hermanos, 1902. Ejemplar de Stanford University Libraries.
https://www.bvfe.es/es/directorio-bibliografico-diccionarios-vocabularios-glosarios-tratados-y-obras-lexicografia/20966-entretenimientos-gramaticales-coleccion-de-tratados-y-opusculos-sobre-diferentes-puntos-relativos-al-idioma-castellano-tomo-octavo-entretenimiento-vigesimo-primero-voces-y-locuciones-de-diversos-idiomas-europeos-cuyo-uso-se-ha-generalizado-en-todos-los-pu.html

[19] Google Play Books. Voces y locuciones de diversos idiomas europeos, Baldomero Rivodó. Tipografía El Cojo, enero de 1896. Registro digital de 104 páginas.
https://play.google.com/store/books/details/Baldomero_Rivod%C3%B3_Voces_y_locuciones_de_diversos_id?id=J9vRHfdrE4kC

[20] Biblioteca Abierta Venezolana. Voces y locuciones de diversos idiomas europeos, Baldomero Rivodó, Tipografía El Cojo, 1896.
https://bibav.org/books/voces-y-locuciones-de-rivodo-1896-c7cbzbmk.html

[21] Rivodó, Baldomero. Entretenimientos filosóficos y literarios: repertorio de pensamientos propios y ajenos. Ejemplar digitalizado en Internet Archive. La copia consultada incluye el prólogo fechado en Caracas, 1899.
https://archive.org/details/entretenimientos00rivo

[22] Rivodó, Baldomero. Entretenimientos filosóficos y literarios. Ejemplar digitalizado. Se utiliza para comprobar el pensamiento sobre el idioma citado en el texto.
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/5b/Entretenimientos_filos%C3%B3ficos_y_literarios_de_Baldomero_Rivod%C3%B3_-_repertorio_de_pensamientos_propios_y_ajenos_.._%28IA_entretenimientos00rivo%29.pdf

[23] Fundación Empresas Polar. Diccionario de Historia de Venezuela. Entrada «La Guaira». Referencia a El Vigía, editado por Baldomero Rivodó e Isaac Pardo en 1845.
https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org/dhv/entradas/l/la-guaira/

[25] Montoro del Arco, Esteban T. (2021). Estudio citado, apartado biográfico sobre la residencia de Rivodó en La Guaira, la Imprenta Guaireña y El Vigía.

[26] Referencia bibliográfica de Jesús Semprum reproducida en el trabajo de Franklin Fernández, Escribir en el límite. Incluye la relación de números de El Cojo Ilustrado en los que habrían aparecido textos posteriormente reunidos en Entretenimientos filosóficos y literarios. Fuente indirecta, pendiente de cotejo con los números originales.
https://es.scribd.com/document/793603399/Escribir-en-El-Limite-Franklin-Fernandez-2024-2025

[27] Biblioteca Virtual de la Filología Española (BVFE). Ficha bibliográfica de Baldomero Rivodó y registro de la primera edición del Tratado de los compuestos castellanos, Caracas, 1878.

[28] Montoro del Arco, Esteban T. (2021). Artículo completo citado en la referencia [1].

[29] Montoro del Arco, Esteban T. (2021). Estudio citado, análisis de las influencias gramaticales hispánicas y francesas en la obra de Rivodó.

[30] Jiménez Ríos, Enrique (2025). Artículo citado en la referencia [15]. También disponible en el repositorio GREDOS de la Universidad de Salamanca:
https://gredos.usal.es/handle/10366/168167

[31] Rifón Sánchez, Antonio (2004). «Rivodó y su Tratado de los compuestos castellanos (1883)». En Nuevas aportaciones a la historiografía lingüística. Actas del IV Congreso Internacional de la SEHL, volumen II, pp. 1399-1406. Referencia recogida en la bibliografía de la BVFE.

[32] Torres Martínez, Marta (2009). «Sobre la unidad morfológica “partícula (compositiva)” en el Tratado de los compuestos castellanos (1878) de B. Rivodó». En Las ideas y realidades lingüísticas en los siglos XVIII y XIX, pp. 627-642. Referencia recogida en la bibliografía de la BVFE.

[33] El Cojo Ilustrado, ejemplar digitalizado de 1909. Anuncio editorial que identifica Entretenimientos filosóficos y literarios como tercera edición.
https://es.scribd.com/document/943947324/El-Cojo-Ilustrado-01-06-1909

Nota sobre la elaboración de este trabajo

Este trabajo fue elaborado con asistencia amplia y profunda de ChatGPT (OpenAI), bajo la dirección y revisión del responsable de NUESTRA HISTORIA Genealogía. La orientación de la investigación, la selección de los temas y la revisión del contenido fueron supervisadas por el autor del blog. Las referencias documentales y bibliográficas se incorporan para identificar la procedencia de la información y facilitar su comprobación por parte de los lectores.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Carlos Alberto G. Rivodó

          

Carlos G. Rivodó (foto reparada con AI)


HOMENAJE PÓSTUMO

En uno de mis viajes al pasado, a mediados del siglo XX, buscando mis ancestros y parte de mi ADN en aquellas calles de la parroquia El Valle, encontré muchas cosas. Pero, entre todas ellas, hubo un alma que, en particular, llamó profundamente mi atención.

I. EL NIÑO Y LA CÁMARA

Vi a un niño feliz, con un objeto extraño entre las manos que, con el tiempo, iba a convertirse en parte de él. Su sonrisa es grande, amplia; su felicidad con aquel objeto lo hace brillar.

María Carlota Rivodó Linares, su tía y hermana menor de su madre, acaba de regalarle una cámara fotográfica.

Él es Carlos Alberto G. Rivodó.

Nacido en Caracas, en la parroquia El Recreo, Venezuela, el 18 de junio de 1941, hijo de Josefa María Rivodó Linares.

La cámara es una Ansco Shur Shot, fabricada en 1948 en Nueva York, que todavía existe y forma parte de una pequeña colección de cámaras que posee Carlos.

Lo veo recorriendo cada esquina con su caja. Inclusive puedo leer su mente, soñando con ser un gran fotógrafo, jugando desde ya a ser grande.

Ahora todo le da curiosidad.

Los gatos lo quieren. Las calles vibran ante su emoción. Sus amigos quedarán para siempre en la historia de cada fotografía que, de manera inquieta, repite y repite.

Su tía todavía no puede medir lo que ha hecho con este regalo.

En la casa de sus vecinos, la familia Dávila, ha instalado junto a sus amigos de infancia, Miguel, Fernando y José Antonio, su primera “oficina fotográfica”, que llamaron GATOFILMS.

Los guía su verdadero mentor en ese mundo increíble de la fotografía, Adrián Lucena, quien aún sigue siendo su entrañable amigo.

Su destino está escrito.

Vivirá enlazando imágenes que volarán entre sus pensamientos cada día.

Cada camino, cada espacio, cada objeto ya no es lo que era antes. Ahora tienen vida.

Ya una puerta no es una puerta: es un mundo de líneas, figuras, historia y materiales que se juntan para contar secretos.

A los pocos años, las cámaras se transforman. Ya no son “el cajón” de hacer imágenes; son equipos con lentes de calidad y películas profesionales.

Se reducen en tamaño y comienza una nueva forma de mirar, de entender lo mirado.

El buen fotógrafo se destaca porque logra hacer que en sus imágenes esté aquello que nadie percibe en la vida real. Él cuadricula con su ojo creativo el día a día que lo rodea y se prepara para los siguientes pasos.

II. EL FOTÓGRAFO DESCUBRE SU MIRADA

En aquella época, el arte, la fotografía, la bohemia, la izquierda y la oposición al sistema iban de la mano.

Grandes pensadores y artistas observaban la vida desde la acera de enfrente.

Carlos no.

Él participa en los acontecimientos que marcarán los años sesenta. No solamente retrata: asume una posición política que, a la larga, será también el estímulo para nuevas oportunidades dentro de una profesión que ya ha adquirido con pasión.

Se presentan en su camino grandes fotógrafos.

Francisco Edmundo Pérez, “El Gordo Pérez”, le da su primer trabajo profesional y lo hace miembro del Círculo de Reporteros Gráficos de Venezuela.

Es su maestro.

Entre juegos y risas le enseña el dominio profesional de las películas y cómo obtener de ellas su mejor provecho.

Junto a otro gran personaje, Fulvio Sassi, se lanza a la fotografía deportiva de competencias de motores: carros, motos, lanchas.

La velocidad sin límite.

Fulvio se convierte en su más querido amigo y lo hace su colaborador más cercano. Le enseña todo lo que sabe desde su vasta experiencia y lo convierte también en laboratorista fotográfico.

Luego aparece Renny Ottolina, el hombre con el que se define la grandeza de la televisión venezolana hasta nuestros días.

Renny lo convierte en su fotógrafo y amigo.

Juntos viajan por Europa.

Se abren nuevas puertas al aprendizaje:

televisión, publicidad y cine.

III. EL HOMBRE QUE DECIDIÓ ENTRAR EN LA HISTORIA

Después, los viajes.

Carlos en Namibia

Años en Italia, Francia, Inglaterra y Medio Oriente.

Y, como producto de aquella experiencia, aparece “La Guerra”.

Egipto, Israel, El Congo, Angola, Namibia, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Cuba, México...

Sin detenerse jamás de fotografiar.

El Caracazo.

Los golpes del 4 de abril y del 27 de noviembre.

El deslave de Vargas.

La guerra en Colombia.

La crisis de los balseros.

La invasión a Granada.

Y tantos otros acontecimientos que marcaron a Venezuela y a América durante aquellos años.

Eso lo convirtió en nuestro FOTÓGRAFO DE GUERRA.

La vida lo hizo partícipe de muchos conflictos, de los que fue, muchas veces, testigo único.

Fotografió desde dentro de los hombres.

Su visión de guerrero lo llevó a hacer imágenes en medio de diluvios de balas.

Ser fotógrafo de guerra es convertirse en la guerra misma.

Se debe tomar partido para ingresar en ella.

Se hacen amigos entrañables. Se crean hermanos. Se consiguen amores.

Y se aprende, a la fuerza, que todo tiene que ser verdadero, porque la muerte urge.

Carlos lo dijo alguna vez:

“El paradigma de lo que es la guerra, para mí, muchas veces se convirtió en la meta de la vida, tal mi compenetración con la fotografía y lo que veo a través de mi cámara”.

IV. EL HOMBRE DETRÁS DE LA CÁMARA

Fotógrafo.

Reportero.

Investigador.

Corresponsal internacional.

Artista audiovisual.

Escritor.

Pensador.

Feroz lector.

Un hombre completo.

Ahora que lo he visto en detalle, no me cabe la menor duda.

Carlos Alberto G. Rivodó ha visto la vida desde el corazón de la muerte y la muerte desde el balcón de la vida.

En algún momento de nuestra conexión virtual, y sabiendo de su inmensa trayectoria, le pregunto por los premios y distinciones que ha recibido a lo largo de su carrera.

Siempre he pensado que la grandeza de los hombres es directamente proporcional a su humildad.

Y aunque todos saben que en nuestro país, al pensar en fotografía, riesgo, inmortalidad, alma y sensibilidad a través de la imagen, se piensa en Carlos G. Rivodó, su respuesta es una muestra de cuán grande era:

“Me pides que te diga los premios y distinciones nacionales e internacionales que he ganado, pero en realidad no he participado en muchos concursos. Sólo recuerdo la Mención de Honor Tina Modotti por una foto inspirada en un pensamiento de André Bretón, que me otorgaron en la Primera Bienal de La Habana.

Lo que sí me gusta hacer, y he hecho muchos, son libros, como por ejemplo La Tierra Doctorada y La obra escultórica en el mundo del Libertador, que hice con Rafael Pineda, un conocido crítico de arte aquí en Venezuela.

Venezuela Siglo XX. Visiones y Testimonios, que hice para la Fundación Polar. El Rescate del Cerebro de PDVSA, 25 Monumentos de Caracas con Fundarte, cientos de catálogos de artistas y publicaciones en todos los diarios y revistas de Venezuela y de Inglaterra, España, Italia, Francia, Cuba, Nicaragua, México, etc.”

Carlos Alberto G. Rivodó fallece en San Antonio, Miranda, Venezuela, el 3 de septiembre de 2026, a los 85 años.

Cierro los ojos y regreso a aquellas calles de El Valle.

En mi viaje busco al niño que alguna vez vi corriendo con aquella Ansco entre sus manos.

No lo encontré por las calles.

Lo encontré en cada fotografía.

En el recuerdo de sus conversaciones.

En la claridad de aquel comentario:

“Para ser fotógrafo de guerra debes tomar parte en ella y decidir por algún bando. Se hacen tus amigos y los quieres con el alma y, mientras les apunto con ráfagas de fotografías, las balas peinan mis pensamientos...”

Ahora entiendo que aquel niño nunca desapareció.

Siguió caminando detrás de cada fotografía.

Siguió buscando aquella imagen que solamente él podía ver.

Siguió mirando el mundo con la misma curiosidad con la que recorrió las calles de El Valle, cámara en mano.

Y quizás eso sea lo que realmente significa ser fotógrafo:

no dejar nunca de mirar.

Carlos nunca se irá de nosotros.

Está en cada recuerdo.

En cada enseñanza.

En cada sonrisa.

En cada historia.

Y, sobre todo, en cada fotografía.

Porque mientras alguien vuelva a mirar una imagen de Carlos Alberto G. Rivodó, él seguirá allí.

Mirando.

Sintiendo.

Contándonos, en silencio, una historia.

Pensar en fotografía… pensar en Carlos Alberto G. Rivodó.

sábado, 14 de octubre de 2023

ERMELINDO RIVODÓ PALOMINA (SÉNIOR)

 

ERMELINDO RIVODÓ PALOMINA (SÉNIOR)





Ermelindo Rivodó Palomina (Sénior)

Ermelindo Rivodó Palomina (Sénior)
Foto colección familia Rivodó

 

Testigo de la Transformación de Venezuela en el Siglo XIX

                En el año 1820, en medio de un convulso período conocido como la Tercera República de Venezuela, y tras la promulgación de la Ley Fundamental del Congreso de Angostura, se asistió a un momento trascendental en la historia de Venezuela. En ese año, se forjó la unión de Venezuela con la Nueva Granada (Colombia), dando origen a la Gran Colombia. Posteriormente, Panamá y Ecuador se unieron a esta entidad.

Este período estuvo caracterizado por una intensa agitación regionalista y una notable oposición a Simón Bolívar, una figura central en la formación de la Gran Colombia que luchaba por un poder vitalicio con riesgo a convertirse en monarquía. La resistencia se manifestó particularmente en grupos secesionistas, liderados en Venezuela por el destacado líder José Antonio Páez que con su movimiento llamado La Cosiata buscaba la separación de Venezuela de La Gran Colombia.

En ese contexto de cambios y desafíos, el 7 de enero de 1829[1], en la ciudad de La Guaira, nació Ermelindo Rivodó Palomina (Sénior). Esta ciudad, que hoy forma parte del Estado Vargas en Venezuela, fue testigo de un período crucial de transformación histórica. La casa en la que nació Ermelindo Rivodó, ubicada en la calle Mamón a Cochera N° 72[2], también albergó a su padre, José Francisco Rivodó Laguna, quien desempeñó un papel importante en el contexto de la Gran Colombia.

Ermelindo Rivodó Palomina (Sénior), desde su temprana infancia, vivió una época de cambios políticos significativos. A la edad de un año, la Gran Colombia se disolvió, marcando el final de una era y el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de Venezuela. La desintegración de la Gran Colombia coincidió con la muerte de Simón Bolívar, una figura emblemática en la lucha por la independencia de América Latina.

Tras esta separación, el General José Antonio Páez, un amigo cercano de su padre, asumió la presidencia de Venezuela, inaugurando lo que se conoció como la Cuarta República. Esta era una época de desafíos y oportunidades para Venezuela, en la que figuras como José Antonio Páez desempeñaron un papel fundamental en la configuración del país.

Ermelindo Rivodó Palomina (Sénior), a lo largo de su vida, fue un testigo excepcional de los cambios políticos y sociales que moldearon Venezuela en el siglo XIX. Su historia personifica la transformación de una nación en busca de su identidad y estabilidad política en una región marcada por la agitación y la lucha por la independencia.


Ermelindo Rivodó: Más allá de la poesía

            Ermelindo Rivodó Palomina (Sénior)
desde una edad temprana, demostró una determinación excepcional y un compromiso con la verdad y la justicia, valores que lo acompañaron durante toda su vida. A pesar de su reputación de firmeza y franqueza, cultivó la armonía y las relaciones humanas, forjando una red de conexiones que perduraría a lo largo de su vida, uniendo su destino al del General José Antonio Páez, quien presidía Venezuela en ese entonces.

A la edad de 13 años[3], Ermelindo abandonó sus estudios para sumergirse en el mundo del comercio. En esa etapa de su vida, dedicada al comercio, también tuvo la oportunidad de servir en el Cuartel de Milicias de La Guaira, situado entre las calles Mamón y Cochera, un edificio que más tarde se convertiría en la cárcel pública de La Guaira.

Desde su niñez, quedó claro que Ermelindo Rivodó había elegido el camino de la verdad y la lucha por la justicia. Estas cualidades se fortalecieron con los años, y su influencia positiva en la sociedad creció significativamente.

Ermelindo Rivodó
Foto colección familia Rivodó
            
Desde temprana edad, Ermelindo se sintió atraído por la poesía, las letras y los idiomas. Su amor por el estudio se entrelazó con su actividad empresarial, como socio en el almacén comercial "Hernández y Rivodó". Este compromiso con el aprendizaje lo llevó a convertirse en un hombre culto, especialmente interesado en los clásicos españoles y las obras literarias nacionales[4].

Ermelindo Rivodó
no se limitó a ser un poeta. Su vida se tejió con una amplia gama de roles y vocaciones: músico, crítico, filólogo, traductor, tesorero, administrador, comerciante, impresor, filósofo, filántropo, político, historiador, agente aduanal y comisionista. Sin embargo, su virtud más destacada siempre fue su honradez.

A través del tiempo, a Ermelindo Rivodó Palomina (Sénior) se le ha estudiado principalmente por su labor como poeta, dejando en segundo plano el resto de su talento. Su extraordinario virtuosismo y su título de "hombre completo" son facetas de su vida que a menudo pasan desapercibidas.

Ermelindo Rivodó representa un ejemplo sobresaliente de que el valor de un individuo no se mide únicamente por la cantidad de su obra, sino por el respeto y la influencia que ejerce en la sociedad. Fue un hombre de comportamiento recto y ejemplar, cuya voz siempre fue escuchada y cuyos consejos fueron apreciados por todos. Su altruismo se hizo evidente en cada situación necesaria, y su brillante obra es solo una parte de su legado.

Ermelindo destacó en numerosos aspectos de la vida y la sociedad de su época. Además de su faceta como poeta, tuvo una presencia sólida en el ámbito comercial. Durante muchos años, dirigió un exitoso almacén en La Guaira, conocido por la venta de mercancías generales y alimentos, así como por brindar servicios de agentes aduanales y comisionistas. Esta empresa, denominada "Hernández y Rivodó", se caracterizó por su compromiso con la comunidad, participando en momentos críticos para donar, regalar, compartir y colaborar con la villa. Este éxito comercial proporcionó los recursos necesarios para mantener a su extensa familia.

            Ermelindo tuvo dos matrimonios a lo largo de su vida. El primero fue con doña Susana del Carmen Breca Diez, hermana del poeta Juan José Luis del Carmen Breca Diez, conocido como “el mocho Breca” por haber perdido un brazo durante la guerra, figura destacada en la cultura de La Guaira. Tuvieron diez hijos en total, aunque dos fallecieron en la infancia. Tras enviudar, contrajo un segundo matrimonio con doña Ascensión Pizzorno Solórzano (Arnao), con quien tuvo cuatro hijos.

La influencia de Ermelindo Rivodó en el comercio fue tan significativa que, en 1863, junto con otros 11 comerciantes del puerto de La Guaira, otorgó un préstamo de 300 mil pesos al Gobierno. En ese momento, la presidencia era provisional y estaba en manos de Juan Crisóstomo Falcón. En el Anuario de Comercio de 1885, figura como Tesorero de la "Caja de Ahorros" de La Guaira, ubicada en la calle del Comercio[5]. Además de sus éxitos en el comercio interno, Ermelindo y su empresa realizaron exitosas exportaciones a diferentes partes del mundo, destacando en países como Inglaterra y Francia. Entre los productos exportados se encontraban cacao, café, algodón, pasilla, azúcar y frutos secos, como se documenta en el periódico El Federalista en diversas fechas[6].

Ermelindo Rivodó
Fotos colección familia Rivodó
En paralelo a su exitosa carrera comercial, Ermelindo Rivodó también se destacó como autodidacta en el estudio de los idiomas. Se convirtió en un políglota talentoso y realizó traducciones de obras literarias en varios idiomas, incluyendo alemán, italiano, inglés, portugués y francés, además de su lengua materna, el castellano. Sus traducciones incluyen obras de autores destacados: Del alemán: Goethe, Hoffmann, Schiller; del francés: Heine, Musset, Lamartine; del italiano: Dante, Leopardi y del portugués:  Luis de Camoens[7]. Traducciones algunas de tal calibre, que el historiador italiano don Edoardo Crema indicaba que las traducciones maravillosas de Rivodó que hizo sobre los cantos de Leopardi, “deberían ser salvadas del olvido en que está sepultada desde el pasado siglo”[8].Como músico, Ermelindo demostró habilidades sobresalientes como cornetista y director de orquesta. Su conocimiento musical no se limitaba a la ejecución, sino que también se destacó como crítico musical, lo que le valió respeto en la comunidad. Por ejemplo, sus comentarios críticos sobre los conciertos de Simonsen para la segunda edición del Rayo Azul de Arístides Rojas generaron un amplio interés y debate entre los críticos musicales de la época[9].

En agosto de 1859, en el contexto de la Guerra Federal, se produjo un enfrentamiento entre liberales (Federalistas) y conservadores (Centralistas) en La Guaira. Este conflicto llevó a la renuncia del presidente Julián Castro y a la formación de un gobierno Cívico Militar en el Cantón de La Guaira, liderado por José Manuel Calimán.
            
            Ermelindo Rivodó, una figura notable e influyente en la villa, fue apresado durante el enfrentamiento junto a otras personalidades. Sin embargo, fue liberado el 13 de ese mismo mes, con la condición de reunir la banda musical para un evento crucial al mediodía[10].

"Ermelindo se destacó en la filología, como lo demuestran sus 'Juguetes Filológicos', que firmó exclusivamente con sus iniciales. En estas obras, analizaba con abundancia de citas y referencias el significado de muchas palabras y frases en uso entre la gente. A veces, polemizaba, como lo hizo con Julio Calcaño[11], y publicaba en 'El Cojo Ilustrado'. La Real Academia de la Lengua Española hace mención de uno de sus escritos, llamado 'Notable Solecismo', publicado en 'El Cojo Ilustrado 254-255'[12]"

Participó activamente en política, siempre vigilante de los intereses de sus conciudadanos y de los habitantes de La Guaira. El 6 de febrero de 1862[13], el Gobernador jefe Superior de la provincia de Caracas lo nombró miembro del Concejo Municipal del Cantón de Vargas. Ese mismo año, fue el Orador de Orden, junto a otros ilustres, en la bienvenida a Pedro José Rojas, secretario general del jefe supremo de la República, José Antonio Páez, durante la Guerra Federal. Este evento permitió la liberación de 21 presos políticos[14]. Además, en agosto de 1868[15], fue designado como parte del Concejo Administrador, a pesar de que siempre mantuvo distancia de las afiliaciones políticas, apoyando al Partido Nacional en contra del Partido Amarillo. En ese momento, José Ruperto Monagas era el presidente. Curiosamente, la persona electa como jefe Civil del Distrito Vargas en 1868 fue José Manuel Calimán, quien había sido la misma persona que lo arrestó durante el movimiento del 2 de agosto de 1859, aunque lo liberó unos días después. Ese mismo año, Ermelindo formó parte de los ciudadanos que intentaron crear la "Junta Patriótica de La Guaira" junto a otros notables de Vargas[16].

El "don de gente", una cualidad innata que Ermelindo Rivodó Palomina (Sénior) llevaba consigo, lo convirtió en una figura especial en todas sus acciones. Este rasgo lo impulsó a luchar incansablemente por su gente, sus amigos y sus conciudadanos necesitados. Según lo escrito en el diario de su hija Berta Luisa Rivodó Pizzorno, en 1896, ya casi ciego y viviendo en Caracas, Ermelindo solía visitar el muelle de La Guaira. Aprovechaba estas visitas para llevar regalos a los caleteros, con quienes había compartido muchos años de su vida a través de su almacén comercial. Cuando los caleteros sabían de su presencia, se acercaban con alegría, demostrando un aprecio palpable, que se reflejaba en las sonrisas de todos. Ermelindo estrechaba la mano de cada uno, los llamaba por su nombre, se interesaba por sus familias y les entregaba dinero como regalo para que compraran dulces a sus hijos en su nombre. Además, les ofrecía consejos con un cariño especial y personalizado a cada uno. No había distinción de estatus social, color o posición; todos eran recibidos con alegría al enterarse de su presencia. En su hogar, mantuvo a una joven de color, a quien consideraba como una hija más, y enseñó a sus hijas a tratarla con cariño y consideración, ya que la niña no tenía padres. En una ocasión, compró una casa para una ama de llaves que trabajaba como cocinera, asegurando que viviera cómodamente y pudiera dejar algo a sus sobrinas al final de su vida.

El nombre de su empresa aparece con frecuencia en listas de donantes en obras benéficas. En abril de 1869[17], realizó una donación en apoyo a los vecinos de Margarita. Además, se le vincula con contribuciones en obras religiosas y humanitarias, dado su profundo compromiso católico. En marzo de 1885[18], lideró la formación de una junta para recaudar fondos a favor de las víctimas del terremoto de Los Andes. Asimismo, desempeñó un papel significativo en la donación para la reparación de la Capilla de la Soledad de María del Cardonal, perteneciente a la Arquidiócesis de La Guaira, la cual había sufrido daños considerables desde el terremoto de 1812[19]. Su altruismo llegó al punto de dedicar su único libro publicado, que recopilaba gran parte de sus escritos a lo largo de su vida, al "Asilo de Huérfanos", dirigido por el señor Ledo (Agustín Aveledo) [20], con el objetivo de apoyar esta noble causa.

                Era un estudioso y su curiosidad abarcaba muchas ciencias, además de las reuniones literarias, políticas, musicales y comerciales en las que estaba presente, todo lo que pudiera ser cultura estaba en su interés, también asistía a las reuniones de la Sociedad de Ciencias Físicas y Naturales de Caracas y lo vemos reflejado en una donación que les hizo, dirigidas a don Adolf Ernst, de un crustáceo del orden “estomápodes”, género Squilla, como quedó asentado en un acta redactada por el mismo Ernst de una de sus sesiones[21].

               

Ermelindo Rivodó: La filología por herencia:

                Bajo un profundo respeto y admiración hacia su hermano mayor, don Baldomero Rivodó Palomina (Sénior), el cual le ha servido como guía, consejero y modelo a seguir, tal como él mismo lo escribe en el “ofertorio” de su libro de poesías “Hojas de un libro”, dedica también muchas de sus horas ajenas al comercio al estudio de la lengua castellana, la literatura, la poesía y con esmero en su juventud a la Clásica española, en especial a Cervantes, que idolatra como a ninguno, y luego, a aquellos que siguieron al célebre autor del Quijote, brillando en los diversos campos de la literatura española, cuyo cultivo, especialmente las formas poéticas, las letrillas (composición poética breve), églogas (subgénero de la poesía lírica que se dialoga a veces como una pequeña pieza teatral en un acto) y los sonetos (composición poética compuesta por 14 versos endecasílabos en su forma clásica). En el prólogo de su libro, que escribe el 26 de febrero de 1856, en La Guaira, muchos años antes de su publicación indica que no se atiene a ninguna doctrina literaria, sólo escribe para el desahogo del ánimo, y tal vez solaz de su propia inteligencia[22].

                La crítica hacia don Ermelindo Rivodó Palomina (Sénior) abunda en alabanzas sobre sus escritos, indican que es un Inspirado poeta y correcto prosista. Los más ilustres escritores, poetas y críticos se desviven en buenos comentarios hacia nuestro poeta, como el caso de don Julio Calcaño, uno de los fundadores de la Academia Venezolana de la Lengua y Secretario Perpetuo, lo considera uno de los más “entendidos literatos” [23]. Rafael Villavicencio, otro miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, el 27 de mayo de 1893, le dedica unas palabras en El Cojo Ilustrado, por el escrito que esta revista publicara a petición de sus lectores, sobre un ya añejo escrito de Don Ermelindo, con motivo de la llegada de la primera máquina de vapor a La Guaira, el 14 de diciembre de 1853, escrito titulado: “Causa célebre de una máquina de vapor”, poema humorístico dedicado a tal acontecimiento y al escándalo que suscitó. En el poema, se realiza un juicio popular para juzgar a Lemoine, el introductor, conocido como "Lemuá". El orador, que acusa, dice: "Este señor ha montado/ Una máquina-vapor, / Que es un infierno, señor, / Al que nos ha condenado. // A un ruido sordo, incesante, / (Y eso es lo que menos daña) / Tal humareda acompaña, / Que el diablo que se la aguante/ Señor, la calle se llena / De un vapor mercanticida, / Que amenazando la vida / Nos tiene la vida en pena". El poema cómico finaliza cuando se condena a "Que el señor Lemuá coloque / En el lugar donde tiene / su máquina, un tubo largo, / Que al copo del cerro llegue / Por su altura, y de este modo, / Nadie sufra ni se queje"[24]. Don Rafael Villavicencio escribe al director de El Cojo Ilustrado: “Permítame usted que le felicite muy cordialmente por la feliz idea que usted ha tenido de reproducir, en el último número de “El Suplemento,” la ingeniosa y humorística composición del señor Ermelindo Rivodó.” “El aplauso general con que fue recibida esta producción de nuestro talentoso amigo, en el momento de su primera publicación, demuestra su mérito incuestionable.” Y luego escribe: “En nuestro humilde concepto, el trabajo del señor Rivodó es una obra maestra, y tiene muy bien merecido el honor de una reproducción en su importante periódico” [25].

                La revista El Cojo Ilustrado escribe una pequeña biografía sobre Ermelindo Rivodó, en donde destaca su principal característica, que es la moral y hace mención sobre sus producciones literarias, indicando: “Fecundo ingenio, ha producido mucho en los diversos géneros de la poesía, y todas sus producciones tienen sello de originalidad como las de Yépez, y clásico sabor como las de Baralt” [26]. Más adelante en el mismo escrito, destacan: “El señor Rivodó, en nuestro concepto, es uno de nuestros más notables poetas, un literato consumado, uno de nuestros clásicos, como que tiene inspiración y vuelo y plenitud de conocimientos” [27].

                Una poesía de Ermelindo Rivodó aparece dentro de “Las cien mejores poesías líricas venezolanas” la cual denominó: “La flor solitaria” [28].

                Sabemos de la alegría que le producía a nuestro ancestro que publicaran sus escritos, más aún, si esa publicación ha sido en un periódico o revista del extranjero, como tenemos en la revista española “La Ilustración”, que publica en 1885 uno de los poemas de Ermelindo Rivodó llamado “Un poema perdido” [29]. También, su libro aparece mencionado dentro de una revista de Bellas Artes y actualidades publicada en Madrid, denominada “La Ilustración española y americana” [30].

                Muchos escritores, lo mencionan como un ilustre poeta y ensayista, y ha sido siempre catalogado entre lo más granado nacido en el Estado Vargas. Francisco Javier Pérez, en su libro “El Sabio en ruinas”, lo cataloga dentro de la “mejor literatura patria” [31]. don Julio Calcaño lo incluye en su Parnaso Venezolano, entre el grupo de los más grandes hombres de la poesía venezolana del siglo XIX[32]. En 1897, aparece uno de sus poemas, dentro del libro Antología americana: Colección de composiciones escogidas de los más renombrados poetas americanos[33].

                Como crítico literario y cronista, la característica principal de Ermelindo Rivodó, fue la de encontrar las mieles de cada trabajo, resaltar los puntos dotados del don de la belleza, gesto y característica que le generó la crítica de los más duros del género, por considerar que se dejaba llevar por la amistad y el corazón, lo que hoy sabemos que es una opinión equivocada, porque don Ermelindo Rivodó, entre los valores enseñados a nuestra familia, siempre mantuvo el punto importante de la “humildad”, evitando la crítica mezquina e innecesaria, dejándonos el legado de entender que el arte, la poesía y demás pueden ser visto desde muchos colores de ojos, entendidos desde muchas maneras, por lo que no debemos buscar la crítica destructiva de algo tan amplio, sino encontrar los puntos que decoren el trabajo de quién analizamos. “Rivodó ha hecho en sus juicios, lo mismo que Pérez Coronado: Ver sólo las bellezas y magnificarlas a las alturas de la amistad” [34].

                En su trabajo de cronista más reconocido, en 1886 visita en París al joven Cristóbal Rojas[35], haciendo primero una narración del París que encuentra en aquella época, describiendo lo que ve de una manera armoniosa, sencilla e interesante que hacen evocar el dinamismo y la elegancia con la que se vivía en aquellos momentos. La descripción del artista, de su estudio, de sus obras, los recuerdos de algún dibujo que le impregnaron la mente de emoción y finalmente la descripción de la obra del afamado y joven pintor, hace de esta crónica un espacio de tiempo que provoque vivirlo, condensarlo y hacer un estudio a profundidad tanto de la personalidad el pintor como de su obra. ¡Bravo Rojas…Bravo Rivodó!

               


Don Ermelindo Rivodó fue un destacado Masón, miembro de la Logia Unanimidad Nº 3 de La Guaira, iniciado el 9 de marzo de 1873[36]

                  Un error muy común encontrado en las diferentes biografías y escritos en donde mencionan a don Ermelindo Rivodó, es indicar que toda su obra está condensada en un solo libro, denominado “Hojas de un libro”, y creemos importante hacer saber, que en ese libro se encuentra únicamente una parte de su obra “poética”, porque sabemos que su intención era publicar dos volúmenes con sus obras recopiladas, siendo que el tiempo y la salud le impidieron culminar su intención, dejando en casa otra parte almacenada en sus cuadernos, hojas y distintos lugares en donde escribió cada composición, por lo que podemos afirmar, que su obra conocida ha sido la que en resultado permitió dar a luz su primera parte, quedando otra privada y desconocida para aquellos distintos de su hogar. Su obra se complementa con sus estudios, escritos en diferentes periódicos y revistas, principalmente en El Cojo Ilustrado, con sus JUGUETES FILOLÓGICOS, las crónicas y crítica literaria que también quedaron plasmadas en diferentes medios de la época y con sus traducciones. En el tintero quedó también un trabajo que llevaba adelantado intitulado “Armonías Imitativas” que consistía en sus maravillosas traducciones desde diferentes idiomas modernos, el inglés y el alemán, el francés, el portugués y el italiano[37].

                En el año 1886, debido a la diabetes que padecía. Ya pierde la vista completamente, quedándose en el Puerto de La Guaira en su casa en Caja de Agua a Jesús, número 68, hasta el año 1893 que se traslada a Caracas[38], donde muere el 24 de diciembre de 1898.

 

Imagen tomada de Amazon.es

LAS DOS FLORES

Nace ignorada flor en la espesura

con la luz matinal, risa de Oriente;

casta como la diosa de una fuente,

hija adorable de la noche oscura.

Cuando ya el sol su término apresura,

ella, herida, a espirar dobla la frente;

dulce fragancia esparce en corto ambiente,

y recibe en su tallo sepultura.

Imagen fiel de virgen candorosa,

es tu destino, oh flor, tu misma suerte,

acaso un tiempo cruda y venturosa.

Nace, despliega el alma, aromas vierte;

brilla un instante y un instante es diosa,

y halla en su trono juntas vida y muerte.

 

Ermelindo Rivodó Palomina (Sénior).

18 de febrero de 1847.




[1] Venezuela, registros parroquiales y diocesanos, 1577-1995, Vargas, La Guaira, San Pedro Apóstol. Bautismos 1794-1850.

[2] Compendio de apuntes y tradiciones de La Guaira (Viento veloz de fuego) por Enrique Rivodó.

[3] Perfiles venezolanos ó Galería de Hombres Célebres de Venezuela en las letras, ciencias y artes. Por Felipe Tejera. Caracas. Imprenta Sanz. 1881.

[4] El Cojo Ilustrado. Año I. 1° de abril de 1892. N°7. Edición bimensual. Caracas, Venezuela.

[5] Anuario del Comercio, de la Industria, etc. De Venezuela. Directores propietarios: Rojas Hermanos. Año XV de su publicación. 1885 Caracas, Rojas Hermanos.

[6] El Federalista. Diario de la tarde: 16 de junio de 1865, 24 de agosto de 1865, 29 de agosto de 1865, 18 de agosto de 1866, 19 de junio de 1867, 18 de mayo de 1868, 06 de agosto de 1868.

[7] Nota de Eduardo Crema sobre: Ermelindo Rivodó: Ensayos de la “Biblioteca de Escritores Venezolanos Contemporáneos, con Noticias Bibliográficas”, por José María Rojas. Revista nacional de cultura - Temas65-70 - Página 143. 1948.

[8] Ecos y reflejos de poetas italianos en algunos poetas venezolanos del siglo XIX. Edoardo Crema. Instituto de Filosofía, Facultad de Humanidades y Educación, Universidad Central de Venezuela - 42 páginas. 1956.

[9] Ibídem 177.

[10] Enciclopedia de la música en Venezuela: I-Z. José Peñín, Walter Guido. Fundación Bigott. 1998.

[11] Revista nacional de cultura, Números 70-73. Ministerio de Educación. 1948.

[12] Boletín de la Real Academia Española, volumen 47. Real Academia Española. 1967.

[13] Registro Oficial. Publicaciones varias. Num. 18. Año I. Caracas, Febrero 1862.

[14] Historia contemporánea de Venezuela por Francisco González Guiñan. Tomo octavo. Empresas El Cojo. Caracas. 1910.

[15] El Federalista. Diario de la tarde. Caracas, martes 13 de octubre de 1868. Año VI. Mes III. Número 1.540

[16] El Federalista. Diario de la tarde.  Año V. Número 1.459. Caracas, miércoles 8 de julio de 1868.

[17] El Federalista. Diario de la tarde. Año 6°. Mes 9°. Número 1.692. Caracas, jueves 22 de abril de 1869.

[18] La Opinión Nacional, jueves 12 de marzo de 1885. Año XVIII - Mes III No. 4685 pág. 02

[19] http://issuu.com/fondoeditorialbolivariano/docs/vargas__vargas_/18

[20] Hojas de un libro. Poesías. Tomo I. Ermelindo Rivodó. Imprenta del Diario de La Guaira. 1884.

[21] Vargasía. N° 5, Boletín de la Sociedad de Ciencias Físicas y Naturales de Caracas. Imprenta de Los Estados Unidos de Venezuela. 1869.

[22] Ibídem.

[24] La energía del vapor: una avanzada del progreso. Rafael Cartay, Universidad de Los Andes, Venezuela, http://www.revistaespacios.com/a95v16n03/30951603.html

[25] El Cojo Ilustrado. Año II. N° 35. 1° de junio de 1893. Empresa El Cojo, Caracas, Venezuela.

[26] El Cojo Ilustrado. Año I. N° 7. 1° de abril de 1892. Empresa El Cojo, Caracas, Venezuela.

[27] Ibídem.

[28] Las cien mejores poesías liricas venezolanas. Pedro Pablo Barnola, S.J.  Universidad Católica Andrés Bello. Caracas. Octava edición 2002.

[29] La Ilustración. Revista Hispano-Americana. 15 de marzo de 1885. Año 6. Número 228. Barcelona, España.

[30] La Ilustración española y americana. Año XXIX. Num. 1 Madrid, 8 de enero de 1883.

[31], El sabio en ruinas, biografía escritura de Felix Bigotte. Francisco Javier Pérez. Bigotteca. 2007.

[32] Oídos sordos. Julio Calcaño y la historia del purismo lingüístico en Venezuela. Francisco Javier Pérez. Univesidad Católica Andrés Bello. Caracas. 2002.

[33] Antología americana : Colección de composiciones escogidas de los más renombrados poetas americanos. Montaner y Simón (Barcelona). 1897.

[34] Perfiles venezolanos ó Galería de Hombres Célebres de Venezuela en las letras, ciencias y artes. Por Felipe Tejera. Caracas. Imprenta Sanz. 1881.

[35] Una visita al joven pintor venezolano Cristobal Rojas, por Ermelindo Rivodó. Fuentes documentales y críticas de las artes plásticas venezolanas: siglos XIX y XX. Vol.1 Roldán Esteva-Grillet (compilador)

[36] http://patrimoniodevargas.blogspot.jp/2013_09_01_archive.html. Whylmhar Daboín y Abílio De Oliveira.

[37] Revista nacional de cultura, números 70-73. 1948. Nota de Edoardo Crema sobre Ermelindo Rivodó: Ensayos de la “Biblioteca de Escritores Venezolanos Contemporáneos, con Noticias Bibliográficas”, por José María Rojas.

[38] Compendio de apuntes y tradiciones de La Guaira (Viento veloz de fuego) por Enrique Rivodó.