viernes, 28 de mayo de 2021

Oposición al matrimonio

La madre de José Francisco Rivodó Laguna se opone a su matrimonio.

Miguel Cabrera, pintor (1695-1768)


¿Sabías que para el siglo XVII hasta el siglo XIX era normal y constante que los padres se opusieran al matrimonio de sus hijos?

Te contamos la historia de nuestra familia

El 29 de junio de 1809, el joven cumanés José Francisco Rivodó Laguna se dirige a la Iglesia de San Pedro Apóstol de La Guaira con la intención de presentar ante las autoridades eclesiásticas correspondientes la proclama matrimonial que se exigía en aquellos tiempos antes de llevarse a cabo cualquier matrimonio. José Francisco esperaba poder casarse muy pronto con la señorita María Vicenta Meza Suárez, oriunda de la ciudad de Caracas.

En julio de 1809, sin haber transcurrido siquiera un mes desde que José Francisco Rivodó Laguna presentara su proclama matrimonial, su padrastro Don Domingo Antonio Redonda Canosa se presenta en el Tribunal Civil de La Guaira y entrega, en nombre de su esposa Doña Francisca Antonia Laguna Soriano, madre de José Francisco, un documento de oposición al matrimonio de éste con la mencionada señorita Meza Suárez. Las razones presentadas por el matrimonio Redonda-Laguna para justificar su oposición al matrimonio se refieren básicamente a la no existencia de las, en aquellos días muy importantes, pruebas de la calidad y limpieza de sangre de la pretendida de su hijo José Francisco.

Cabe explicar aquí muy resumidamente el origen y razón de ser de la “limpieza de sangre”. A partir de 1449 aparece el concepto de “limpieza de sangre” con el objetivo de identificar y de un modo u otro discriminar a los judíos conversos, también denominados cristianos nuevos, quienes serían perseguidos en 1478 y finalmente expulsados de España en 1492 por los Reyes Católicos. Así pues, todo ciudadano que desease obtener un cargo público, alguna prebenda o dignidad debía probar, fuera de toda duda, ser descendiente directo de cristianos viejos por varias generaciones, con este procedimiento se impidió también que personas de dudoso origen pudiesen emigrar a las Indias. Por supuesto, durante la conquista y colonización de América también se aplicó localmente la idea de la limpieza de sangre, generándose así un sistema de castas entre los habitantes de la América Hispana conformadas por los blancos peninsulares; nacidos en España, los blancos criollos o mantuanos; hijos de blancos peninsulares pero nacidos en América y los blancos de orilla de dudoso origen y baja calidad. Tanto los blancos peninsulares como los mantuanos debían, para mantener su alto status social, ser cristianos viejos de larga data y por lo tanto poseer la requerida documentación que probase su limpieza de sangre que, además, les permitía acceder a cargos importantes dentro del gobierno local, a la milicia, la universidad y a las órdenes religiosas.

A título anecdótico podríamos mencionar brevemente el caso de las tristemente célebres hermanas Bejarano. Fueron tres hermanas caraqueñas del siglo XVIII, Magdalena, Eduvigis y Belén Bejarano, quienes siendo ya famosas como reposteras lograron hacer mucho dinero con la venta de una torta que aún hoy en día es conocida como la “torta bejarana” y que endulzó la vida de la Caracas colonial. Pues bien, las hermanas Bejarano poseían la condición de pardas, es decir no eran blancas, lo cual, obviamente, les cerraba muchas puertas y limitaba sus oportunidades de ascenso social. Considerando que gracias a su trabajo como reposteras habían logrado acumular una considerable riqueza decidieron en 1796 comprar la Real Cédula de Gracias al Sacar la cual les brindaba los derechos y el tratamiento correspondiente a una persona blanca. Efectivamente, el Rey Carlos IV aprobó la cédula y decretó: «Que se tenga a las Bejarano como blancas». La oligarquía caraqueña pego el grito en el cielo ante este hecho que fue considerado una afrenta social, ¿Cómo era posible que personas descendientes de esclavos pudiesen ser tenidas por blancas y obtener el derecho de tratar de “tú a tú” a los blancos peninsulares y criollos? Se escribieron varias cartas al Rey solicitando el retiro de la Real Cédula y entre tanto los airados caraqueños hacían mofa y befa de las hermanas expresando: “Que se tenga a las Bejarano como blancas, aunque sean negras.” Finalmente, el Rey no suspendió la Real Cédula, pero si les negó el derecho a ser tratadas de “doñas”.

LAS BEJARANO. Sainete de Wilfredo Tortosa
Foto de la Asociación Civil Kabré Teatro


La opulenta familia Soriano, de origen peninsular era, desde varias generaciones atrás, parte importante de la clase alta cumanesa de la época, a través del tiempo varios sacerdotes y funcionarios del alto gobierno local fueron miembros de la familia Soriano, familia esta que hacía gala y honra de su pureza de sangre, lo cual colocaba a los Soriano en lo más alto del estamento social y económico del Cumaná de principios del siglo XIX. Como demostración de lo antes dicho podemos citar un pasaje del libro “Labor Franciscana en Venezuela” de Odilio Gómez Parente, donde se indica que: “Juan Marcelo Laguna nació en San Baltasar de las Arias del matrimonio de Juan Laguna, de Daroca (España) y de Francisca Antonia Soriano, de Cumaná (Testimonio de información de limpieza de sangre de don Juan Laguna y doña Francisca Antonia Soriano, 1781)”.

Volviendo al tema que nos ocupa, cabe explicar que Don Domingo Antonio Redonda Canosa se encarga de tramitar ante el Tribunal Civil de La Guaira la demanda de oposición contra del matrimonio entre su hijastro José Francisco Rivodó Laguna y la señorita María Vicenta Mesa Suárez, en vista de que su esposa, y madre de José Francisco, se encontraba en ese momento en Cumaná imposibilitada de viajar a La Guaira.

Domingo Redonda y Francisca Laguna basaban su rechazo al matrimonio de José Francisco alegando que la señorita Meza Suárez no residía en la ciudad donde habitaba la familia y que por lo tanto no conocían ni de vista ni de trato a la familia Meza Suárez y desconocían completamente si contaba o no con la pureza de sangre requerida para poder efectuarse el deseado matrimonio. Consideraban que la señorita Meza se encontraba muy por debajo de los requerimientos sociales y económicos que su hijo merecía como miembro y heredero de la distinguida familia Laguna Soriano.

Alarmado, José Francisco Rivodó le presenta a sus padres el documento de bautizo del padre de su futura esposa, en donde se indica claramente que es hijo expósito y “aparentemente” blanco. También presenta un documento en donde se certifica que pertenece al regimiento de blancos, como sargento, regimiento exclusivo para aquellas personas que han podido comprobar ser de raza blanca. Para la madre, Doña Francisca Antonia Laguna Soriano, esos documentos no son suficiente prueba de la calidad de sangre de la pretendida y le exige otras pruebas a su hijo en donde se pueda verificar con mucha mayor propiedad la calidad de blanca y la pureza de sangre de María Vicenta Meza.

José Francisco Rivodó Laguna, indignado, considera que como Domingo Redonda es solo su padrastro, no posee la autoridad para presentar esta demanda ante el tribunal; frente este alegato don Domingo insiste que presentó la demanda en representación de la madre de José Francisco, su esposa, por estar ausente esta por razones de fuerza mayor. Además, indica José Francisco, él es un hombre adulto, hecho y derecho de treinta años y considera innecesario e incluso impertinente el hecho de que su madre se inmiscuya en sus asuntos privados. Por carta, doña Francisca Antonia Laguna replica airada que don Domingo le procuró a José Francisco el cariño, el cuidado y la educación necesaria a su hijo, tal como si de su propio hijo se tratara, suficiente razón esta para que José Francisco respetara la decisión del padrastro.

Doña María Vicenta Meza responde muy disgustada a la demanda contrademandando ella a su vez a los padres de José Francisco ante lo que para ella es una grave ofensa a su honor y su familia, y exige terminantemente que los padres de su prometido, deben presentar pruebas suficientes y definitivas que demuestren la artera afirmación de que ella no está al nivel social de ellos, algo que ya ella había demostrado claramente en contrario con los documentos presentados ante Don Domingo Redonda con anterioridad.

Finalmente, y después de muchas presentaciones ante el tribunal y exigencias de un lado y del otro, en noviembre de 1809, Don José Francisco Rivodó Laguna y María Vicenta Meza Suárez ganan la demanda y se casan al año siguiente. Dos años más tarde en 1812, en medio del terremoto que azotó a Caracas el 26 de marzo, mueren María Vicenta Meza de Rivodó y su único hijo Agatón del Carmen Rivodó Meza de un año de nacido, esposa e hijo de Don José Francisco Rivodó Laguna.


Luego del fallecimiento de su esposa e hijo, José Francisco Rivodó Laguna conoce en Curazao a Anna Poulina Palomina Sénior con quien se casa el 18 de abril de 1819 

Para el siguiente capitulo escribiremos sobre el matrimonio y la descendencia Rivodó Palomina


Luis Bernardo Duarte Toro y Manuel Alfredo Padra Rivodó

sábado, 10 de abril de 2021

1er. Rivodó nacido en Venezuela

 

JOSÉ FRANCISCO RIVODÓ LAGUNA


Simón Bolívar y Francisco de Miranda
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/de_santiago_ramon/miranda_y_bolivar.htm

Según nuestras investigaciones, José Francisco Rivodó Laguna es el primer RIVODÓ nacido en Venezuela, aunque, como hemos escrito anteriormente en este blog, en el libro de su nieto don Enrique Alberto Rivodó Pizzorno: “Compendio de apuntes y tradiciones de La Guaira: Viento veloz de fuego, años 1499 al 1899", se indica que “ya para los años 1740 había nacido en Cumaná el primer Venezolano Rivodó y fue castellanizada su escritura”. 

Es lamentable el hecho de que años más adelante, por problemas de la época, desaparecieron los libros eclesiásticos de la Iglesia de Santa Inés en Cumaná, en donde tenían registrado todos los bautizos de los blancos y no podremos confirmar por ahora lo señalado por don Enrique Rivodó.

 José Francisco Rivodó Laguna nace en Cumaná, un domingo 7 de febrero de 1779[1], año que ya dicha Provincia pertenecía a la Capitanía General de Venezuela. Es hijo del francés, nacido en Martinica, Charles Ribeaudeaux Vateumar y la cumanesa, hija de españoles, Francisca Antonia Laguna y Soriano.

Para el momento del matrimonio de sus padres en 1771, en el documento eclesiástico que lo certifica, el apellido fue escrito en forma castellana, aunque los documentos presentados para confirmar fechas de nacimiento, nacionalidad y soltería, traídos desde Martinica, escribían el apellido en su forma francesa, Ribeaudeaux.

José Francisco Rivodó Laguna nace bajo el mandato del Gobernador de la Capitanía de Venezuela Luis de Unzaga y Amézaga. Estuvo presente en la formación de la primera república, luego de que la Junta Suprema destituyera al último Gobernador, Vicente Empatan y Orbe. Participó en la defensa de esa primera república y tuvo vida suficiente para luchar por la segunda república. Estuvo activo en las diferentes etapas de los primeros 12 Presidentes de Venezuela, entre los cuales se cuentan los dos primeros “triunviratos”. 

 José Francisco Rivodó Laguna tenía 3 años cuando el 14 de diciembre de 1782, fallece su padre Charles Ribeaudeaux Vateumar y 6 años después su madre se casa en segundas nupcias con Domingo Antonio Redonda, quién le procura a José Francisco la mejor educación posible en un colegio, hecho muy importante para la época, porque para finales del siglo XVIII y comienzo del siguiente, la educación era una iniciativa privada, impartida principalmente en misiones y conventos. La educación que se le daba a los blancos y criollos se diferenciaba de la impartida a los grupos étnicos considerados inferiores (indígenas y pardos), en que a estos últimos se les daba una educación orientada a la sociabilidad, pues eran considerados bárbaros[2]. Para 1870, sólo el 0.6% de la población venezolana recibía instrucción primaria y el analfabetismo superaba el 95%[3].

No hemos podido encontrar documentos que nos certifiquen el lugar de sus estudios, pero sabemos que se dedicó a los números, seguramente influenciado por su padrastro, que para 1809 era Guarda de las Reales Rentas de La Guaira[4].

En el año 1809, a la edad de 30 años, José Francisco Rivodó Laguna pretende contraer matrimonio en La Guaira con la caraqueña  María Vicenta Meza Suárez, pero recibe una fuerte oposición del padrastro, Domingo Redonda, y de su madre, Francisca Laguna. Fue demandado por estos en "oposición al matrimonio",como regularmente sucedía en la época, por considerar que la pretendida no poseía igual calidad, ya que era hija de una persona “expósita”, lo que no permitía comprobar su “calidad de sangre” y su historial de persona blanca.

Los pretendientes ganan la demanda de oposición al matrimonio y se casan, naciendo de esta unión su único hijo.  

José Francisco Rivodó Laguna, en 1810 es nombrado Administrador de Correos de La Guaira.

Hecho lamentable fue, que durante el terremoto de 1812, luego del primer temblor, la señora María Vicenta Meza, llevando a su hijo en brazos, entra a la casa a recoger algunas cosas necesarias para protegerse de la intemperie y estando adentro hubo otro temblor de mayor fuerza, y tanto la madre como el hijo párvulo, escondidos en alguna parte de la casa fallecen al derrumbarse una pared. La señora María Vicenta tenía en la mano una Cruz con un Cristo grande que había tomado.  Nuestra familia conserva esa Cruz con el Cristo.

Oposición  al matrimonio de José Francisco Rivodó Laguna por parte de su madre.
Documento que reposa en el Archivo Nacional, cedido por el profesor e historiador Luis Felipe Pellicer.
Doña Francisca Antonia Laguna se opone al matrimonio de su hijo Don José Francisco Rivodó con Doña Vicenta Meza . Tomo LXVII / IV , fls . 68-110 , La Guaira , 1809


En 1812, Francisco de Miranda, ya dictador de la Provincias Unidas de Venezuela (primer nombre del país), con todos los poderes a sus órdenes y nombrado Generalísimo, trata de defender la primera República y se dirige a Caracas para organizar su ejército. La situación le es adversa, sus dos plazas principales de Valencia y Puerto Cabello han sido perdidas en batallas; la primera por parte del mantuano Miguél Ustáriz, a cargo de la plaza. Se supone que la pérdida fue un ardid por parte del mantuano, por no estar de acuerdo con Francisco de Miranda. La segunda y más importante plaza, Puerto Cabello, dirigida por Simón Bolívar, se pierde luego de una ardua batalla.

José Francisco Rivodó Laguna es contratado como persona de confianza para que se encargue de las inversiones comerciales de La Guaira. El Puerto para esas fechas estaba en emergencia, sitiado por los españoles al mando de Domingo de Monteverde, no poseían alimentos ni quienes los suministraran.

Francisco de Miranda, quien desde abril de 1812, hacía todo lo necesario para culminar con éxito la llamada Campaña de Venezuela, era engañado por unos extranjeros que le ofrecían ayuda y hacían tratos para conseguir alimentos, que luego incumplían.

El militar español Antonio Fernández de León, Intendente del ejército y Real Hacienda de Caracas, también tenía una forma ambigua de comportamiento, cambiando de bando en varias ocasiones y dificultando las labores urgentes de alimentar al pueblo. Como no era claro su manejo del dinero de las arcas del gobierno, Miranda decide contratar,  el 5 de julio de 1812[5] a José Francisco Rivodó Laguna. Su trabajo consistía en la compra de alimentos para la tropa y el pueblo, pues no se estaban obteniendo los resultados esperados por el mal manejo del Intendente[6]

Al poco tiempo, demostrando la ética y los valores adquiridos desde la infancia, además de su cultura y conocimientos administrativos, RIBODÓ, como se le escribía para entonces, pasa a ser persona importante dentro de los defensores de la Patria.

Miranda firma la capitulación del ejército patriota el 25 de julio de 1812, en San Mateo, perdiendo así la Primera República, siendo restituida la Capitanía General de Venezuela.

No tenemos información de José Francisco Rivodó Laguna, hasta el 7 de agosto de 1813[7]. Durante la Batalla de Aragua de Barcelona, cumplió una función de Comisionado de Simón Bolívar. Para el Libertador era de vital importancia enterarse del curso de las situaciones bélicas en el Oriente y necesitaba de una persona audaz, de extrema confianza, con cultura y nivel suficiente para negociar con los otros generales, por lo que no dudó en ordenar al teniente coronel Leandro Palacios que nombrara a José Francisco Rivodó Laguna, en calidad de comisionado suyo, para tan importante misión. Bolívar ordena que se desplace en un bote con dirección a Oriente. 

En Barcelona, aún en manos realistas, Rivodó se salva por muy poco margen de caer prisionero, pero luego la tarea se le facilita, porque la ciudad de Cumaná estaba en poder de los patriotas desde el 3 de agosto. Luego de entrevistarse largamente con el general Santiago Mariño Carige, regresa a la ciudad de Caracas llevando consigo una relación completa de la campaña que el jefe oriental había efectuado, además de otras informaciones que le da directamente a Simón Bolívar. Para la situación del momento era importante que Rivodó consiguiera barcos para proteger a Puerto Cabello, plaza ya recuperada y así evitar, luego de vencer a Monteverde, que volviera a caer en manos realistas

Informado Mariño por Rivodó, promete que personalmente se presentaría con un contingente de 4 a 5 mil combatientes[8].

Es un dato interesante para nuestra familia, que uno de los enviados como comisionado de parte del general Santiago Mariño Carige, fue don Casimiro Isava Sucre, y años después, un descendiente de Isava Sucre y una descendiente de Rivodó Laguna formarían familia.

En comunicación con fecha 6 de junio de 1814[9]Simón Bolívar nombra a José Francisco Rivodó Laguna como Interventor de las obras de fortificación de La Guaira. Ese mismo año, José Tomás Boves venía arrasando con todas las ciudades en su camino en dirección a Caracas, llegando ya a Valencia, lo que obliga a Bolívar a proceder con la llamada Emigración a Oriente, para unirse a los patriotas y quedar a salvo de tal masacre realista. Junto a Bolívar, 1200 soldados y 20 mil ciudadanos civiles parten en larga caminata, a la que se le fue uniendo gente a su paso por los pueblos. Algunos caían desfallecidos por el tortuoso viaje. Junto a Simón Bolívar iba José Francisco Rivodó Laguna pero al comienzo del trayecto, fue comisionado, en compañía del general Juan Bautista Arismendi a llevar a La Guaira a la hermana de Simón Bolívar y otras personas consideradas importantes, para tomar rumbo a Curazao. 

En esta isla cambia la historia para nuestra familia porque José Francisco Rivodó Laguna conoce a Anna Poulina Palomina Sénior, con la que luego en 1818 se casa. En los años siguientes nacen en Curazao sus primero dos hijos: Félix Baldomero Rivodó Palomina (Sénior) (1821) y Francisca Antonia Rivodó Palomina (Sénior) (1822).

Sabemos que doña Anna Poulina Palomina Sénior viene de familia judía sefardí. Se dice que se casaron en la antigua Sinagoga del Templo Emanuel, en Willemstad, Curazao, hoy Corte Suprema, pero no hemos podido constatar esta información. En el artículo "Los judíos en la historia del Táchira" escrita por Temístocles Salazar Rodríguez y presentado en la revista HEURÍSTICA del dr. Pascual Mora G., enero-diciembre 2015, número 18,  se menciona que los apellidos Rivodó, Gonell, Breca y algunos otros son de origen judío, lo que tenemos en proceso de investigación todavía, aunque en un párrafo anterior comentamos que la  primera esposa y el hijo de José Francisco Rivodó Laguna fallecen teniendo en sus brazos una cruz.

En el año 1820, siendo Simón Bolívar el Presidente de la República de la Gran Colombia, a la que pertenecía Venezuela, José Francisco Rivodó Laguna parte desde el puerto de La Guaira con destino a Maracaibo junto a Lino de Clemente a organizar la oficina de Correos de esa ciudad, quedándose ahí por un período de tres años[10], hasta el 30 de abril de 1824[11].

En el año 1822, el 18 de mayo, José Francisco Rivodó Laguna es recomendado y aprobado para ser oficial 1° de la Intendencia del Zulia por el Consejo Extraordinario de Gobierno[12].

Ya siendo Oficial 1°, José Francisco Rivodó Laguna, sintiéndose incómodo por su estadía en Maracaibo, escribe al Intendente: “Que se le coloque en el empleo que crea conveniente en el Puerto de La Guaira donde tiene su familia por ser de más provecho a su salud al que actualmente desempeña”[13].

José Francisco Rivodó Laguna y el general José Antonio Páez Herrera eran grandes amigos desde la época cuando ambos luchaban por la independencia de Venezuela. Rivodó era 11 años mayor que Páez. En historias familiares, confirmadas por cartas y comunicaciones entre ellos,  sabemos que la segunda mujer del general PáezBarbarita Nieves, influyó tanto en la parte cultural y social del “Ciudadano Esclarecido o Centauro de los Llanos”[14], como José Francisco Rivodó Laguna en la parte social, política y de vida. 

Rivodó fue un punto de unión entre Páez y los hermanos Monagas, aunque estos tenían consecuentemente ideas contradictorias. En casa de algunos de nuestros familiares, había gran cantidad de la correspondencia entre Páez y Rivodó que con el transcurso del tiempo, las mudanzas y los fallecimientos, poco a poco se perdieron esas cajas con cartas, escritos, libros y demás información guardada.


Foto tomada de:
http://granlogiavzla.blogspot.com

En el año 1822 se funda la Respetable Logia Unanimidad #3 de La Guaira, teniendo antecedentes de la Logia Cartago, la Logia Aurora y la Logia Bolívar.


Historias contadas y transmitidas de forma oral en nuestra familia, nos dicen que en la casa de José Francisco Rivodó Laguna eran frecuentes las reuniones de amigos, de forma muy discreta, pues, debido a la influencia de Francisco de Miranda, se conversaba sobre las primeras ideas de independencia que ya, desde 1809 o quizá antes, comenzaban a tomar forma en toda Venezuela. En estas reuniones íntimas asistían muchas personas cultas, que pertenecían a ese pequeño porcentaje que tuvo la oportunidad de estudiar o recibir alguna educación especial. Suponemos que aún, después de preso Francisco de Miranda, siguieron reuniéndose y que estás personas poco a poco se fueron integrando a logias de masones, y aquí hacemos la observación que estas personas, antes de tener calificativos de masones, eran las mismas que se reunían en casa de Rivodó.

Recordemos que José Francisco Rivodó Laguna y José Antonio Páez hicieron una amistad profunda y sincera y por la correspondencia cruzada entre ellos, se certifica que en ocasiones las cartas contenían información sobre los primeros pasos de algunas logias dentro de la nación que estaba en proceso de independencia. Con dolor recordamos que una caja con 80 (ochenta) cartas y correspondencia entre Rivodó Laguna y Páez se ha extraviado en una mudanza de uno de nuestros familiares. En la misma mudanza, iguas se extravió un paquete con documentos y libros relacionados a la llegada de la masonería en Venezuela y las primeras reuniones en casa de la familia.

En 1829, al lado del Hospital de San Juan de Dios de La Guaira, es construido el primer teatro o coliseo de esa zona, obra dirigida por José Francisco Rivodó Laguna[15], que en aquel momento todavía era Administrador de Correos de La Guaira. Venezuela ya estaba separada de La Gran Colombia y fue por orden del Presidente de la República, general José Antonio Páez Herrera, a solicitud de los vecinos del Puerto de La Guaira[16],  que encargó a su amigo de confianza, Rivodó, la construcción del Coliseo. Esta solicitud fue una petición hecha por cincuenta y tres vecinos de La Guaira para que lo construyera en unos terrenos de los antiguos cuarteles que fueron  arruinados por el terremoto, en ese tiempo, una de ellos ocupado provisionalmente por una iglesia, y el otro sin uso alguno[17].

En una carta dirigida a la Junta del Muelle de la ciudad, se hace solicitud para el uso del Coliseo, y en una nota al margen del documento, consta que fue concedido con la condición de responder al  “Sr. José Francisco Rivodó Laguna de cualquier deterioro o pérdida que pueda haber en los útiles”, así como de pagar seis pesos por cada noche de función. 

Es lamentable que el teatro fuese rentado, durante la presidencia de Carlos Soublette en 1846 a la comercializadora Boulton Phelps como depósito de mercancías, aunque para 1859 se sabe por páginas de El Comercio, diario local de la época, que se realizaron algunas funciones de teatro en el Coliseo[18].

José Francisco Rivodó Laguna era una persona muy activa en asuntos de la sociedad, presente en todos los eventos y decisiones importantes relativas al Cantón de La Guaira, ciudad que defendía con todo su esfuerzo y sincero amor. Uno de esos casos, fue su presencia y voto el 8 de diciembre de 1829, cuando participó en la junta del Cantón, para aceptar la renuncia de Bolívar a la Gran Colombia y constituyendo en estado soberano el territorio que componía la antigua capitanía de Venezuela[19].

Igualmente participa en el documento firmado el 28 de julio de 1835[20] que presentan los ciudadanos del Cantón de La Guaira, agradeciendo y recomendando la acción tomada por el coronel, comandante de armas Antonio Jurado, en respuesta a la Revolución de la Reforma, entre el 8 y 28 de julio de 1835, en donde el general Santiago Mariño Carige, Pedro Carujo y José Tadeo Monagas, pretendieron derrocar al Presidente José María Vargas.

José Francisco Rivodó Laguna, se casa dos veces, y de esos enlaces tuvo doce hijos.  En este blog escribiremos con detalles la información sobre esas uniones matrimoniales y su descendencia.

Fallece en La Guaira, Estado Vargas, el 2 de enero de 1859, faltando  un mes y días para cumplir sus 80 años.

Su muerte acaeció en el período en que Julián Castro tomaba el mando por el golpe de estado que le dio a José Tadeo Monagas. Curiosamente ambos presidentes eran amigos de José Francisco Rivodó Laguna.

De  José Francisco Rivodó Laguna descendemos todos los Rivodó de Venezuela y debemos sentirnos orgullosos, de que en cierta forma él es un héroe de independencia.

En el próximo capítulo escribiremos sobre "la demanda por disenso" que Francisca Antonia Laguna Soriano le hace a su hijo José Francisco Rivodó Laguna,  para evitar el matrimonio que tenía planificado con María Vicenta Meza.

Manuel Alfredo Padra Rivodó

[1] Nacimiento José francisco Rivodó Laguna

[2] Historia Breve de la educación en Venezuela. Luis Bonilla Molina. 2004.

[3] Relectura del teatro venezolano (1900-1950). Los orígenes de la Dramaturgia Moderna. Luis Chesney Lawrence. 2004.

[4] Archivo General de la nación, Primera Sección. La Colonia. N° 4. Disensos y Matrimonios. Año de 1809-1810. La Guaira.

[5] El General Miranda por el Marqués de Rojas. Correspondiente de la Real Academia Española. Oficial de Instrucción Pública en Francia. París. Librería de Garnier Hermanos. 1884.

[6] El General Miranda por el Marqués de Rojas. Correspondiente de la Real Academia Española. Oficial de Instrucción Pública en Francia. París. Librería de Garnier Hermanos. 1884.

[7] Bolívar-- pensamiento y acción al servicio de la libertad de Sur América: itinerario del héroe, desde la cuna hasta la tumba. Ángel J. - Fuguet Acosta. Sociedad Bolivariana de Venezuela, 2004.

- La emancipación de la Barcelona americana (1796-1830). Leonardo Rodríguez Castillo. Fondo Editorial del Caribe, Jan 1, 2002.

- Los generales en jefe de la Independencia: apuntes biográficos. Tomás Pérez Tenreiro. Academia Nacional de la Historia de Venezuela, 1989.

- Historia de Venezuela: Texto adaptado a los programas oficiales vigentes de Educación Secundaria y Normal, Volume 2. Julián Fuentes-Figueroa Rodríguez. Rogelio Gonzálvez Herrero. Impr., 1961.

- La Batalla de Aragua de Barcelona: antecedentes y consecuencias. Francisco Alejandro Vargas. Amazonas Artes Gráficas, 1981.

- Crónica razonada de las guerras de Bolívar, Volume 1. Vicente Lecuna. Presidencia de la República, 1983.

- Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Volume 27. Academia Nacional de la Historia, 1944.

- La Segunda República de Venezuela (1812-1814). Julián Fuentes-Figueroa Rodríguez. Ediciones de la Presidencia de la República, 2003.
- Cultura Venezolana, Números 39-44. Cultura Venezolana, 1922.
- Información en un cuaderno de notas de los nietos de
José Francisco Rivodó Laguna.

[8] Bolívar-- pensamiento y acción al servicio de la libertad de Sur América: itinerario del héroe, desde la cuna hasta la tumba. Ángel J. Fuguet Acosta. Sociedad Bolivariana de Venezuela, 2004

[9] Escritos del Libertados. VI. Documentos N° 562-924. 1ro de enero – 7 de septiembre 1814.

[10] Compendio de apuntes y tradiciones de La Guaira: viento veloz de fuego, anos 1499 al 1899. Enrique Rivodó. Tall. Tip. El Globo, 1956.

[11]  Fecha en donde indica fin de su periodo de Maracaibo, en una carta dirigida a la Camara de Representantes.

[12] La Gran Colombia: Decretos de la secretaria de estado y del interior, 1821-1824, Volumen 1. José M. de Mier. Presidencia de la República, 1983.

[13] Boletín del Archivo General de la Nación, Volumen 38. Venezuela. Archivo General de la Nación. Archivo General de la Nación., 1950. Archivado: Caracas, 1ro de mayo de 1833. Folio 332.

[14] Sobrenombres con los que se le llamaba a José Antonio Páez Herrera.

[15] Compendio de apuntes y tradiciones de La Guaira: viento veloz de fuego, anos 1499 al 1899. Enrique Rivodó. Tall. Tip. El Globo, 1956.

[16] El teatro romántico hispanoamericano: una historia crítico-antológica. Carlos Miguel Suárez Radillo. Ediciones Cultura Hispánica, 1993.

[17] El teatro neoclásico y costumbrista hispanoamericano: t. 1-2. El virreinato de Nueva Granada y Colombia, Ecuador y Venezuela independientes. El virreinato del Río de la Plata y Paraguay, Argentina y Uruguay independientes. Carlos Miguel Suárez Radillo. Ediciones Cultura Hispánica.

[18] Cortesía de Óscar Acosta para el semanario cultural de Venezuela, Todos Adentro, sábado 21 de junio de 2014, año 11, N° 516.

[19] Colección de documentos relativos a la vida pública del Libertador de Colombia y del Perú, Simón Bolívar. Para servir a la historia de la Independencia de Suramérica. Tomo XXI

[20] El coronel Antonio Jurado a sus Compatriotas. Caracas, Imprenta de A. Damirón, 1835.